Bajar al barro dialéctico, ese tan manido recurso del político obtuso cuyos argumentos no convencen, denota la manifiesta incapacidad dialéctica convertida en esputo verbal, alivio ante la mortificación de un ataque de bilis política. Es la incontinencia verbal por impotencia ante lo que un hecho manifiesta; tu debilidad intelectual.  Recurrir a las almorranas, un mal fisiológico que parece provocar impotencia, dan la clave que desenmascara al marxismo Gramscista en España. 
El marxismo criminal, expulsado por mi abuelo y sus compañeros de armas tras cinco golpes de estado “revolucionarios” y el magnicidio del líder de la oposición, asesinado por sicarios del PSOE con 2 tiros en la nuca como hacia ETA, la amiga de Iglesias, tras secuestrarlo con nocturnidad de su domicilio, ha vuelto. 
Es el marxismo de almorrana el que hoy nos asalta, uno que  jamás mostró coraje ni amor por la democracia, a la que calificaban de burguesa - como hacen hoy - para estigmatizara hacia su dictadura del proletariado, esa que pide iglesias en sus videos, aunque pretenda venderse como único defensor de la democracia pura, falacia que la historiografía desmonta.
Para asaltarla emplean la algarada, travestida de “jarabe democrático” cuando las urnas les dan la espalda. Recuerden a Iglesias: “La palabra democracia mola, por lo tanto, hay que disputársela al enemigo. La palabra dictadura no mola, aunque sea dictadura del proletariado [..] máxima expresión de la democracia”
La democracia burguesa fue asaltada por marxistas desde mayo de 1931. Más de 300 iglesias profanadas y quemadas fue su primer gesto democrático, y matar cristianos el deporte favorito de los milicianos. Faltos de valor, prefirieron, como el abuelo de iglesias - jamás fue al frente - quedarse en retaguardia. Allí ejercían el “jarabe democrático” con los curas y civiles desarmados, para correr como conejos al entrar en combate ante las tropas de Franco. Más del 50% de los milicianos que el komitern de Stalin envió a España huyo. Puestos de ametralladoras tras las lineas rojas intentaron evitar que  retrocedieran, y ni así.
Hoy, con el mismo coraje que un miliciano de retaguardia, los militantes del partido de Iglesias junior, marques de Galapagar, acuden como en 1931 a asaltar el orden y la paz social en las calles tras los resultados de VOX, sabedores de que la policía no les tocara, mientras iglesias y su cortesana cocinan consignas en su dacha. “Espero que no me haga responsable de sus hemorroides” afirmo ayer Pablo mientras Irene pedía “resistir al fascismo en nuestros barrios” sentada en su sofá burgués de villa Galapagar, con servicio y 3 coches de la guardia civil protegiendo su seguridad.
Dicen que nos van a regenerar asaltando la democracia y el respeto a las urnas. El incivismo y la barricada sitúa la vieja idea que tienen de su democracia el rancio comunismo del siglo XXI. Por eso Orban en Hungria y Bolsonaro en Brasil han prohibido e ilegalizado el comunismo, padre ideológico del fascismo, ese que representa Iglesias y Podemos.
 ¿En España cuándo?