Nos lo dejó por escrito el italiano Petrarca, hace más de siete siglos: "Todo el mal que puede desplegarse en el mundo se esconde en un nido de traidores". Llegar a la política sin valores morales, sin principios que defender, sin motivaciones relacionadas con el Bien Común de la ciudadanía, tiene siempre, invariablemente, consecuencias terribles. La política no se inventó para ostentar el poder, como después algunos desaprensivos hicieron creer. La política es una de las cumbres del alma humana cuando lo que la mueve, lo que está detrás de ella, no es más que una rendida vocación de servicio al prójimo. 
 
Cuando uno escribe un libro y lo titula "Manual de resistencia", le está diciendo claramente al resto de la Humanidad para qué ha llegado a la política. Para resistir, o lo que es lo mismo, para agarrarse a la ubre de lo público como se agarran los parásitos a la piel de los mamíferos de los que dependen. Pedro Sánchez, en todo caso, no es ninguna excepción; antes que él ha habido una larga lista de políticos, en España y en el resto del mundo, a los que sólo les ha importado su ombligo. Podríamos incluso afirmar que son las excepciones, pocas aunque notables, las que piensan en la ciudadanía. Por eso la sociedad moderna va de cráneo: porque nos empeñamos en elegir en las urnas a lo peorcito de cada casa.
 
Hoy puede ser un día histórico en España. La concentración que hay convocada para las doce del mediodía en la plaza de Colón de Madrid tiene toda la pinta de que puede ser de esos eventos especiales, de los que después se habla durante muchos años, e incluso aparecen en las hemerotecas y en los libros de Historia. Las últimas componendas de Pedro Sánchez con los separatistas catalanes, a pocos días ya de que arranque en el TS el juicio contra sus amigos los golpistas, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia incluso de notables políticos del PSOE, como Alfonso Guerra o Felipe González, que esta semana han levantado sus voces contra la famosa figura del "relator".
 
Y es que, como hemos tratado de explicar tantas veces en esta emisora, la defensa de la unidad de la Patria no es un concepto ideológico, como algunos creen equivocadamente. Por decirlo claro y fácil: defender España no es de derechas ni de izquierdas, no es patrimonio exclusivo del PP, ni de VOX, ni de nadie. Defender tu patria, tu nación, y en concreto la nación española, que es de las cosas más serias que se pueden defender en esta vida, es patrimonio de todos los españoles, de todos sin distinción. También de los españoles que han nacido en otras latitudes y se han querido unir a este proyecto común llamado España, que no rechaza más que a sus enemigos declarados.
Que un presidente del Gobierno tenga el atrevimiento de proponer la figura de un mediador, o relator, para intentar sortear la Constitución del '78 con el fin de facilitar la autodeterminación de Cataluña, y de paso el indulto a los golpistas del 1º de Octubre, es algo que no tiene precedentes ni en España, ni por supuesto en los países de nuestro entorno. Es, objetivamente, el hecho político más grave ocurrido en España en las últimas décadas, porque significa, ni más ni menos, que el Poder Ejecutivo intentar evitar la aplicación de las leyes vigentes que emanan de la Carta Magna, en un asunto, además, que afecta directamente a la salvaguarda de la unidad nacional. Un absoluto escándalo que los españoles no podemos permitir. 
 
Quizá por eso, la concentración de hoy en Colón ha conseguido lo que parecía imposible, que es unir no solamente a todos los partidos políticos contrarios a esta felonía, sino a la inmensa mayoría de los españoles, que han dejado a un lado las diferencias de matiz para juntarse en lo fundamental. Hemos dejado aparcadas las cláusulas de letra pequeña, y hemos agarrado nuestras manos en lo mollar, en lo sagrado, en lo único por lo que merece la pena haber nacido en la piel de toro: dejar a las próximas generaciones un lugar para vivir al que puedan seguir llamando España. Pedro Sánchez tendrá que aplicarse a fondo en ese mensaje siniestro que le ha servido de título para su librito: que intente resistir, que lo intente, si es que puede a partir del mediodía de hoy.