Quienes dirigen la cosmovisión colectiva hacia la anestesia de nuestras conciencias, anulando el ejercicio consciente de nuestra identidad nacional, desvían nuestra atención del trasfondo realmente grave que hay en las capas profundas de nuestro escenario político.

Lo que ocurre está dividido en capas, como la Divina Comedia de Dante. Una es la que vemos a través de los medios de comunicación y de la información inmediata. Otra es la que sin verlo imaginamos de las componendas para arrebatar nuestra soberanía como nación, es decir, el secuestro del pronunciamiento de los ciudadanos para expresar su voluntad colectiva. Y una última es la que ni imaginamos, pero que está ahí, en lo profundo, en el diseño global de lo pergeñado para el futuro de nuestros hijos y las cadenas que van a ponerles para que los ciudadanos no sean ni tan siquiera conscientes de los vaivenes y tejemanejes que se cuecen en esa ingeniería política que no vemos, que pone a la nación en estado de latencia, de invernación.

 

En lo que se refiere a las cuestiones concretas hay dos que son el síntoma de lo que anteriormente expreso.

La primera es el diseño verdaderamente calculado con precisión milimétrica de la profanación de la tumba de Franco. Este momento de la programación del hombre satánico por excelencia, el presidente del Gobierno en funciones, es casi el único al que se ha dedicado con esmero exagerado dentro de la acción de gobierno, descuidando otras cuestiones de gran perentoriedad y necesidad para el interés general.

Con ello ha logrado dos cosas: una que los españoles solamente hablemos y nos fijemos en esta gran pantomima y teatralización en torno a la figura de Franco, como si en este gran atropello a los derechos humanos de la familia Franco, con independencia del concepto que tengamos del Régimen autoritario que propició la transición a la Democracia, se centraran las esencias de la democracia real aún no lograda, y así exorcizáramos la posesión demoníaca supuestamente depositada en un lugar de la Basílica donde el Generalísimo estaba enterrado. Esta desviación del foco de atención, nuevamente, nos impide valorar y entrever las entretelas de lo que se está cociendo en realidad con este esperpento digno de ser recogido en el “Celtiberia Show” actualizado que vivimos en el presente.

Otra cosa que se está logrando es llevarnos a una segunda transición en la cual se revive el odio entre españoles, las dos Españas, la desmitificación de la Transición y sus valores, la desvalorización de aquel pacto de convivencia del 78 con la reconciliación que ya habían hecho nuestros abuelos superando aquel vil enfrentamiento del que no se enorgullecían precisamente, y que intentaban acallar sus ecos para que sus nietos lo vieran como una triste y negra fase de la historia de España que había que pasar página.

La cuestión es si con ello se busca dar un carpetazo al actual régimen constitucional para llevarnos a otro modelo de Estado donde España quede reducida a cenizas en una nueva forma de asociación libre de fragmentos para llegar a un Estado Federal Asimétrico, que es lo mismo que decir puzle donde algunas piezas no encajan y quedan fuera de la composición. En ese tránsito supuesto para una nueva Constitución programada a dicho efecto podría encajar una nueva República. Este diseño encaja con la degradación de la independencia de poderes, la complicidad entre el Partido Socialista y los herederos de ETA y soberanistas de todo pelaje incluidos los golpistas catalanes y sus excrecencias, y el adormecimiento, si no sodomización de la sociedad catalana, puesta a merced de esa ingeniería que implica el adormecimiento de la capacidad cognitiva y la formación de una masa de individuos incapaces de poder asomarse al pensamiento libre, bien formado sobre la base del conocimiento real de los hechos históricos, de su interpretación a la luz de cada época histórica y sus circunstancias, a la valoración subsiguiente de los procesos antropológicos que han derivado a nuestra forma de ser colectiva y a la asunción consciente de la Hispanidad como gran hito de la humanidad y como tesoro colectivo. Para ese proceso de lavado mental colectivo tenía que ponerse en marcha una Ley de Memoria Histórica que estigmatizara a todo aquel que tuviera un pensamiento divergente; una forma de interpretar la realidad alternativa. Crear así unas nuevas condiciones de control social primeramente en el País Vasco con la presión terrorista, y después en Cataluña en un proceso consentido y amparado de forma cómplice por los gobiernos de España, demuestra el laboratorio de experimentación de ese lavado de cerebro para que los ciudadanos tuvieran una cosmovisión colectiva que diera paso al control total y pleno dominio. De tal manera que en el País Vasco un PNV hegemónico ya no necesita más alardes de influencia sobre los ciudadanos, ya que éstos se han convertido de facto en súbditos. Es en Cataluña donde se está poniendo en juego un nuevo experimento en el laboratorio de la despersonalización de los sujetos actuantes para que pasen a ser masa pastoreada, que está dando unos frutos totalitarios cuyo parangón tiene reproducción milimétrica en los movimientos totalitarios del siglo XX, actualizados en el presente.  La teorización de Gramsci con su modelo de hegemonía cultural es el punto de referencia.  “La conquista del poder cultural es previa al poder político”

 

Esos diseños no son casuales y estaban programados. Y las complicidades socialistas con estos “procesos”, al decir de los nacionalistas exaltados, no son casuales, son más bien causales. Los socialistas, por naturaleza, cuando ven peligrar su hegemonía rompen las reglas de juego para tomar las riendas en nuevos procesos en bucle y lograr el dominio y el control social, mediante maniobras de reconfiguración cognitiva.

 

No en vano nos encontramos con un ejemplo carismáticamente revelador de esta forma de actuar: este próximo domingo, teniendo en cuenta el momento en el que estoy escribiendo el artículo, se va a celebrar una manifestación planteada desde el plano formal por Sociedad Civil Catalana pero en realidad comandada por el PSC, que no olvidemos es el puente de mando de la organización socialista en todo España, con la sumisión borreguil del resto de los partidos (no sé si por incompetencia o por formar parte del tinglado), salvo VOX que por algo ha sido expulsada de la participación de la manifestación.

Las organizaciones cívicas invitadas al acto han sido engañadas, al menos lo intentaron con “Hablamos Español”, rompiendo acuerdos ya adoptados y eludiendo decisiones adoptadas con ocultación. Sociedad Civil Catalana pretendía convertir la manifestación de Barcelona en una marcha adocenada donde las expresiones de patriotismo tuvieran sordina, en una especie de paseo ovejuno con ropas blancas simulando el gris más absoluto en la expresión de hartazgo y de identificación con España en oposición patriótica al golpe de Estado continuado en el tiempo en una rebelión violenta que hoy en día es obsceno negar. Al menos “Hablamos Español” se ha desmarcado de esta nueva pantomima gris, aséptica y narcotizante del hartazgo social asentado en la mayoría de la población catalana que quiere seguir en España y que ve con suma preocupación lo que está ocurriendo pues está degradando hasta límites insospechados las condiciones de vida y la economía de esa región española.

¿Por qué SCC se presta al juego? Porque es una parte más del tinglado de la operación de fondo que se está programando y desarrollando en el tiempo. Es decir, la subversión constitucional que ha dejado a la Constitución sin efecto y a los poderes del Estado sometidos a la voluntad de unos sátrapas.

Ya sucedió en otros tiempos con las organizaciones cívicas. Al menos al Foro Ermua le intentaron cortar las alas, y hasta que lo lograron no pararon.

 

Ese gran diseño