Estoy cabreado, indignado ante la profanación que se pretende hacer de los restos del Caudillo, que será hoy jueves.

Es una bajada total de pantalones. De la iglesia, mirando hacia otro lado cuando gracias a Franco existe todavía en España y así se lo pagan. Del ejército y la armada que el Generalísimo dirigió victoriosamente en una cruzada para salvar España de su destrucción y con ello de su desaparición. De la ''monarquía'' que el puso de nuevo ahí. Bueno, cierto es que la ''monarquía'' no me sorprende lo más mínimo, como a otros que oigo por ahí, pues en su día ya abandonaron su obra y traicionaron su memoria, esto sólo es la confirmación. El pueblo, ay, el pueblo, la mayoría que veo a mi alrededor, está entre el ''pasotismo'' y la indiferencia, todo esto para variar y eso me cabrea más todavía si cabe. Y los grandes partidos ''tunantes'' callan pues para empezar saben que ni siquiera existirían si el viviría o su régimen. Así nos va y así está el país, echo unos zorros.
 
Y, se diga lo que se diga, si es una profanación, encima para sacarle de una maravilla como es el Valle y trasladarle, que me perdonen por lo que voy a decir los familiares de los que estén allí enterrados pero, a un cementerio para mi  ''corriente y moliente''  enterrando allí, nada menos, que al mejor Jefe de Estado que tuvo y tendrá España en siglos. Lo dicho, ¡vergonzoso!.

Digo aquí también como se lo he comentado a alguna persona por ahí, que me da igual quien esté enterrado en ese cementerio y que esté, creo también, el mausoleo de los Franco, el mejor sitio para enterrar a una figura tan destacada e insigne como lo fue el Caudillo era donde estaba y punto.

Ojalá me equivoque pero lo siguiente de la anti-España será echar mano al Valle, con su basílica y sus símbolos Católicos ante la indiferencia de muchos españoles.

El revanchismo no ha parado nunca ni parará, ahora menos, hasta acabar con cualquier rastro del Caudillo y de su entorno y con ello de la propia España, envidiada y con ello odiada por ese contubernio judeo-masónico. La única manera es hacerle frente con dureza, la misma que ellos utilizan.

Resumiendo. Indignación, rabia y asco siento, de verdad. En fin, ya lo dije el otro día, un país que reniega de su pasado y de sus símbolos está condenado a perecer. Camino llevamos de ello y el que avisa no es traidor...