La convocatoria de elecciones tras la salida del Congreso, arrastrados por las mulillas parlamentarias (y nunca mejor dicho), de los Presupuestos Generales de “todos y todas” ha provocado un espasmo erótico en el PP y C,s, que ya se están repartiendo las alcobas de la Moncloa y las alfombras ministeriales con el tontiloco entusiasmo de los adolescentes recién llegados al colegio mayor.

 

No cantéis victoria ni envolváis vuestra ambición personal hipertrofiada en los acordes épicos de un patriotismo más hueco que el vientre de los tambores con los que el PP y C,s redoblan su alegría por el fin de una legislatura frentepopulista, que será siempre una herida en la memoria colectiva de los españoles, y a la que sólo han puesto fin la determinación hispanicida de los separatistas y las admoniciones de la “vieja guardia” socialista, cuyo estado mayor gravita con más peso y con más fuerza en las decisiones cruciales del PSOE que las esperpénticas ideicas y ocurrencias de la caterva de botarates que anida en Ferraz, en la Moncloa y en el Grupo Parlamentario Socialista.

 

Cuando a Pablito Casado, el caniche de Aznar que adoptó Rajoy, y a Albertito Rivera, el bardo del patriotismo constitucional, ayer socialdemócrata, hoy liberal y mañana, mañana hasta fascista si fuese electoralmente rentable, se les pase la borrachera y el ataque de priapismo que les ha provocado la convocatoria de elecciones, sería conveniente que alguien más preparado, más inteligente y más zorro que ellos (no es empeño difícil encontrar un mirlo así partiendo del nivel de Casado y Rivera) les hiciese las cuentas que han llevado al PSOE a adelantar las elecciones, a pesar de Pedro Sánchez.

 

La obesidad mórbida en cuanto a número de escaños de C,s y Podemos, así como la histórica anorexia parlamentaria del PSOE de Sánchez, se deben a dos factores convergentes: la mayoritaria abstención de los votantes socialistas ante la permanente gilipollez kamikaze de Pedro Sánchez y la fuga de electores socialistas hacia C,s y Podemos para “castigar” a un líder al que detestan por incontables razones, todas ellas plausibles. Ahora bien, la aparición en escena de un actor nuevo, VOX, convenientemente aliñado de fascismo y machismo, de racismo y homofobia por las factorías de forraje propagandístico del Sistema, ha provocado tal tormenta de pánico entre los desertores electorales de Sánchez que volverán a votar al PSOE, a pesar de Sánchez, con una pinza en la nariz y un guante de látex con tal frenar lo máximo posible la entrada masiva de diputados de VOX en el Congreso. A eso, ellos no lo llaman voto útil, lo llaman como sus abuelitos: “No pasarán”.