Lo del "Open Arms" ya se pasa de castaño oscuro. Empezamos a estar hasta el potito de los interesados lamentos pijoprogres, de la aún más interesada ostentación de solidaridad de fulanos de "la ceja" - Bardem, Gere y otros buscadores de publicidad - y de la exhaustiva e incesante cobertura interesada de la stalinista TVE que, por haber metido en el barco a una periodista que ya está hasta el moño de "refugiados" y muy harta de la "muy mala mar" (aunque el mar esté como un espejo) y de las incomodidades, privaciones y guarradas provocadas por el hacinamiento de centenares de inmigrantes, ya no sabe qué decir con tal de provocar un pronto final a su odisea. Ello no impide que los informativos podemitas de Rosa Mª Mateo nos la restrieguen por la cara telediario tras telediario.

Nadie piense que no respetamos la tragedia de esas pobres gentes que, después de muchos meses de abusos y horrores, buscan una vida mejor donde les han dicho y vendido que todo es jauja, que hay trabajo por un tubo, que las gentes son acogedoras y afables, y que pronto podrán enviar a sus países de origen el fruto de tan prolongado e inhumano sufrimiento. No estamos contra ellos. Estamos contra los que explotan esta deleznable situación y, a ese respecto, tenemos que alinear junto a los cafres que desde las playas libias y marroquíes los lanzan al mar en frágiles pateras de neopreno (cuya necesaria importación masiva es perfectamente controlable y eliminable de un plumazo) a todos los que, a la sombra de políticos a ambos lados del Mediterráneo, explotan los buenos sentimientos populares operando con buques como el "Open Arms" - otra de las "embajadas" catalanas que no duda en traficar con inmigrantes calificando de "rescate" lo que no es sino un desvergonzado "trasvase" negociado con las mafias.

1565767854067blob.jpgNo hace mucho que en "El CORREO DE MADRID" denunciábamos la presunta colusión de los políticos y altos dignatarios marroquíes y españoles en una entente cordial en el manejo de pateras, su frecuencia y modus operandi.  Hemos esperado una reacción de los nuestros - por aquello de que "quien calla otorga" - y no se ha producido. En Moncloa y fuera de ella están todos muy calladitos. Lo que sí parece haberse producido es un timonazo de Pedro Sánchez, que de haber firmado (a espaldas del Congreso) el Pacto Global Migratorio de la ONU en Marrakesh - aceptando la invasión de centenares de miles de migrantes ilegales y la concesión de todo tipo de beneficios y prebendas a los mismos - parece haber pasado a una etapa de mutismo, no diciendo ni pio en lo que al "Open Arms" se refiere y negándole así el acceso a puerto que antes le otorgó. Claro que eso de que Pedro Sánchez diga una cosa y haga otra no es ninguna sorpresa. La mentira, la hipocresía, la falta de escrúpulos y la poca vergúenza son algunos de sus ampliamente publicitados atributos.

 

Pero el caso del "Open Arms" no se queda aquí. Se hincha de por días, como el grano purulento que en el fondo es. Días atrás, el fundador de la ONG, Oscar Camps, removía cielo y tierra con tal de conseguir un nuevo permiso para zarpar hacia Libia. Protegido por la progredumbre madrileña y catalana, Camps acudía poco después - en compañía de Ada Colau y Manuela Carmena - a una discreta entrevista con el Papa Francisco para hablar de la "crisis de los refugiados", del papel de Madrid y Barcelona como ciudades receptoras, del manido "discurso de odio" contra la migración y del "auge de la ultraderecha". Casi nada. Poco después zarpaba el "Open Arms", con una periodista de TVE que desde el primer día no ha hecho sino quejarse de todo y tratar de justificar la operación - omitiendo los detalles de los que nosotros sí informaremos a continuación:

 

Cuando el "Open Arms" se acercó a la zona entre Malta y Lampedusa, quedó al pairo a la espera de una señal desde Libia. Poco después fue avisado desde Libia de la próxima salida de las pateras. Le informaron los mismísimos traficantes del comando Al Bija, a través de Ramzi Ali, un joven militar libio, miembro de dicha banda de traficantes, los llamados Al Bija Boys. Los chicos de Al Bija eran una autoproclamada guardia costera libia que más tarde fue procesada por traficar con inmigrantes. El trasvase de las pateras al "Open Arm" se realizaría a muy corta distancia de la costa libia, en presencia de los traficantes encargados por la ONG catalana para facilitarles "refugiados" de cualquier tipo. Los "refugiados" eran así "adquiridos" (por no decir comprados) por la ONG de Camps que los presentaría como "rescatados" en alta mar por peligro de naufragio.  

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En la fotografía puede apreciarse la presencia de los traficantes de Al Bija en el trasvase de los "refugiados", así como la colaboración de "Médicos sin Fronteras", otra ONG a quien se acusa de facilitar este repugnante tráfico de seres humanos. El mismísimo Ramzi Ali ha estado visitando el "Open Arms" para coordinar las entregas e informar desde qué playas libias saldrían las pateras. Un video, de cuyo contenido disponemos de una foto fija, muestra la presencia del propio Ramzi en el "Open Arms", en compañía de Mohamed Arhoma - capitán de su comando - y de un tal Andreu Rullan, que estaría actuando en aquella ocasión como jefe de operación de la ONG. En esa visita, Ramzi Ali se quejaba de la mala fama que algunos medios habrían creado en torno a su organización y afirmaba que, por el contrario, su grupo siempre habría actuado de acuerdo con la ONG catalana y que ésta nunca fue engañada ni amenazada por los libios - como se ha dicho. "Si en ocasiones alguna ONG se ha sentido engañada, lo ha sido por sus propios empleados embarcados en los buques", afirmó Ramzi Ali.  

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En definitiva, las evidencias están a la vista, cada vez mayores y es de suponer que la Justicia en su momento abrirá diligencias contra la ONG de Oscar Camps, porque es imposible ignorar - como quizás ha pretendido Pedro Sánchez haciendo "mutis por el foro" con su silencio del timonel - que nos encontramos ante un más que patente caso de Fraude de Ley (art. 6.4o Código Civil). Es decir, un caso en el que con toda deliberación se ha colocado una concreta situación o negocio bajo el amparo de una determinada ley - la de Salvamento Marítimo - para, a través de ella, burlar la aplicación de la que en puridad corresponde a esa situación o negocio - el de explotar la inmigración ilegal. Entre los cargos aplicables al caso, está el de Fraude de Ley, el favorecimiento directo e indirecto de la inmigración ilegal, la violencia privada contra el Ministerio del Interior en Italia y Malta y una presunta - pero no por "presunta" menos obvia - implicación en el tráfico ilegal de inmigrantes.

 

Veremos ahora si la Justicia española sabrá sacudirse el acoso mediático y asambleario de los grupos de izquierda que (generalmente, por desconocimiento de los hechos) siguen favoreciendo esta operación, atizados por sus líderes y por gurús como Ada Colau y Manuela Carmena) y claman al cielo y a Moncloa por la autorización para desembarcar en puerto de la UE, y a ser posible en uno catalán o valenciano. Hasta el payaso Torra ha llegado a ofrecerles desembarcar en Barcelona o Tarragona. ¿Y a todo esto, qué dice Pedro Sánchez? Pues que muy bien, que hace mucho calor y que su trama no es la de Libia sino la de Marruecos, desde donde, pese al dineral en efectivo y materiales que hemos dado a los moros, siguen llegando las pateras de "rescatados" por los mismos procedimientos, las mismas mentiras, las mismas alianzas con los propios traficantes y la misma desvergüenza que en aquellas otras costas africanas. En el improbable caso de que la Justicia española decida intervenir el sucio negocio de los "rescates" a un tiro de piedra de la costa libia, cabe preguntarse si también tendrá la valentía de hacerlo con el de los humanitarios "rescates" en el Estrecho, en los que tantas autoridades e instituciones nuestras están - les guste o no - profundamente involucradas. Con toda sinceridad, lo dudamos muy mucho.