Nos hablan de libertad de expresión, los mismos que desean amordazar a todos los que no piensan como ellos, a los disidentes y políticamente incorrectos. Vivimos tiempos difíciles, de duda y tribulación. Todo ello enmascarado bajo bonitas y grandilocuentes palabras, todo ello en nombre de una falsa libertad. Sin darnos cuenta, estamos siendo objeto de la peor de las tiranías, la del silencio, la de la imposición de la verdad única por decreto, la tiranía de lo políticamente correcto que busca sacar del debate aquello que la izquierda no acepta.

Se cambia y se tergiversa el pasado para blanquear la historia de organizaciones políticas de izquierda que no deberían existir en pleno siglo XXI, sobre todo después de lo que sabemos de ellas. Organizaciones como Ezquerra Republicana de Cataluña (E.R.C.) que tiene como ídolo a uno de los grandes criminales de este país, posiblemente el mayor asesino de catalanes nunca antes conocido, Luis Companys, que, para más inri y escarnio para las víctimas, tiene dedicado el nombre de un estadio de fútbol y un gran mausoleo en su memoria, justo allí donde el mandaba asesinar a inocentes. Víctimas que serán nuevamente asesinadas, si según la pretensión de ERC, se anula el juicio que le llevo a ser ejecutado por sus gravísimos delitos.

“Gracias a ERC”, España el país del mundo con mayor número de mártires. La valentía de sus milicianos en la retaguardia, les hizo tristemente famosos, valentía directamente proporcional, a la cobardía que mostraban en el frente. Entre sus filas han contado con insignes terroristas y no pocas simpatías entre lo más detestable de la sociedad española. Para su blanqueo de imagen, siempre han contado con colaboradores necesarios como los socialistas, que también necesitan de mucho “humo” para tapar su propia historia.

Joan Tardá, uno de sus actuales dirigentes, habla mucho de fusilamientos y encarcelamientos. Es lógico, su partido tiene mucha experiencia en esto de las detenciones ilegales, la checas y los fusilamientos. ERC junto a socialistas, comunistas e independentistas vascos del PNV son a los que Franco ganó en la guerra civil que ellos provocaron cuando les dio por asesinar y silenciar a los que no comulgaban con su ideología. Son estas organizaciones, de dudoso y más que cuestionable pasado, las que apoyan una modificación en el actual código penal, para eliminar el delito de injurias e insultos a España y a los sentimientos religiosos, ojo solo al sentimiento religioso católico, así como despenalizar el enaltecimiento del terrorismo, a la vez que se propone encarcelar hasta con penas de cuatro años de cárcel y 15 de inhabilitación a los que ellos consideren están cometiendo delito de enaltecimiento del franquismo, enaltecimiento de una persona que lleva muerta más de 40 años, cuando todavía quedan más de 300 crímenes etarras sin esclarecer, y cientos de víctimas y familiares del terrorismo todavía entre nosotros, a los que ahora se podrá vejar e insultar impunemente. La izquierda se ha quitado la careta, y eso siempre es digno de agradecer. Antes guardaban más las formas, “se tapaban” un poco más. Ahora se sienten totalmente impunes. Les da igual la dignidad de las víctimas, la memoria de los asesinados y el insulto a los católicos. Desean ganar en los despachos, lo que perdieron en una guerra por ellos comenzada hace ochenta años. Todo en la misma línea de antes, la de silenciar, encarcelar y por el momento inhabilitar al diferente, al que no comulga o simpatiza con la sociedad que nos están construyendo. Por el momento, han cambiado las formas, pero que nadie dude de que la finalidad será la misma y que los métodos, si no lo paramos a tiempo, tenderán a endurecerse…