Ahora que estamos en época de ajustar cuentas con Hacienda, o más bien la Agencia Tributaria con nosotros, leo en la prensa que las Juventudes Socialistas piden la desaparición de la casilla a favor de la Iglesia Católica que figura en los impresos de la declaración de la renta.

La verdad es que no entiendo que hace esa casilla al lado de otra que dice algo así como “fines de interés social”, como si se pretendiese equiparar la Iglesia Católica a la promoción del aborto, la homosexualidad, la supuesta ayuda al tercer mundo –que acababa retornando a las manos de los socialistos-, etc. Y que se pueda marcar conjuntamente ambas casillas, con lo cual la aportación del contribuyente se duplica, y pasa del 0,5% al 1%, al destinarse idéntica cantidad a cada una de las dos opciones. ¿O es que la Iglesia no atiende fines sociales, y no en el tercer mundo –que también-, sino aquí y ahora?

Y si no se lo creen, que se lo pregunten en Zaragoza, donde resido, a quienes comen en la Parroquia del Carmen, o en el Centro Social de los Capuchinos de Torrero, a los transeúntes que cenan, pernoctan y desayunan en la Hermandad del Refugio, o a quienes son socorridos diariamente en las Cáritas Parroquiales. O a las madres que pueden serlo gracias a los Capuchinos de Torrero y la Casa Cuna AINKAREN, además de tantas y tantas obras sociales –de verdad- de la Iglesia y de quienes somos católicos practicantes –aunque pecadores- y aportamos nuestro grano de arena.

Pues bien, yo suprimiría la casilla de los fines sociales, por las razones expuestas, pero ampliaría las casillas a cuatro, en la forma siguiente:

  1. Para aportar a la Iglesia o fe que cada español –o contribuyente en España- desee.
  2. Para ayudar al partido político con el que se simpatice.
  3. Para el sindicato al que se pertenezca, y
  4. Para la organización empresarial a la que los empresarios deseen ayudar.

Si ya la cruz en la Iglesia supone un claro atentado a nuestra intimidad, pues permite conocer nuestras creencias más íntimas por parte del poder político, no pasaría nada porque sepan también cual es el partido de nuestros amores, el sindicato con el que simpatizamos o la organización empresarial por la que nos sentimos representados, en el caso de los “emprendedores”, curiosa palabra para designar a los empresarios vergonzantes.

Sé que mi propuesta parece un absurdo, y es posible que lo sea, pero hoy en día con los potentes equipos informáticos que posee la Agencia no creo que fuese muy difícil hacer las liquidaciones correspondientes. Y tal vez nos llevaríamos grandes sorpresas al ver el escaso arraigo de que “disfrutan” algunas de las instituciones que dicen representarnos.

Y para “fines de interés social” la ayuda a los españoles necesitados, que en su momento han contribuido al levantamiento de España, hundida por políticos nefastos y banqueros sin escrúpulos (además de la crisis internacional, que todo hay que decirlo). Que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y no se trata de seguir ayudando al tercer mundo, cuando aquí ya tenemos nuestro particular tercer mundo, en forma de jubilados con pensiones miserables, parados sin prestaciones, jóvenes sin trabajo ni futuro, etc.

Pero nada de esto se hará. Los propios partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales serían los primeros que se opondrían a que se les vea el plumero, es decir su absoluta falta de legitimidad, y el escaso apoyo social que poseen, pese a sus grandes derroches de demagogia y populismo, que de eso andamos sobrados, como en Argentina.