Hace algún tiempo, contaba un sacerdote católico, destinado a un pueblo perdido en un país que antaño había formado parte de las Repúblicas Soviéticas, la extraordinaria sorpresa que le aguardaba al tomar posesión de su nueva parroquia: los lugareños habían permanecido la friolera de veinticinco años sin recibir la visita de ningún representante eclesiástico, pero seguían manteniendo la Fe y practicando la religión, asistiendo a los oficios y recibiendo sacramentos, gracias a una vecina, ya anciana, que había ejercido de espontánea pastora de almas. Ella había bautizado, había enseñado el catecismo, oficiaba las Misas, casaba y administró la extremaunción durante cinco lustros seguidos, por la sencilla y conmovedora razón de que no había curas que lo hiciesen. Puede que la necesidad, sumada a la estalinista aversión religiosa, deviniesen en factores impulsores de una decisión tan elogiable.

 

Es normal que hoy por hoy los católicos no tengamos claro si hay dos Papas, uno al que no le dejan hacer y otro que parece no saber lo que hace y mucho menos lo que dice. La subida del Papa Francisco al Pontificado ya fue suficientemente inexplicable, puesto que el ateísmo, el agnosticismo y el marxismo, de todo el planeta batió palmas con las orejas. Ahora lo importante es, con los mimbres que contamos, construir un cesto que asegure nuestra supervivencia biológica, los pilares de nuestra civilización cristiana, (con Bergoglio, o sin él), la permanencia de España como nación soberana y que podamos seguir conviviendo de forma pacífica ¿Y qué partido dice algo de lo mío….? Quizá ninguno se haya dedicado al respecto, cuando se agota el tiempo “de lo mío y lo tuyo”, ha llegado el día de DEFENDER LO NUESTRO.

 

Los partidos políticos, como su propio nombre indica, son partes del conjunto de la población que se agrupan en virtud de unas determinadas inquietudes y aspiraciones, pero ninguna de las porciones abarca a la totalidad: no son más que una herramienta muy discutible y que merece seguir siendo discutida. Habrá que buscar, y encontrar, otras formas que se adecúen más exactamente a las necesidades reales, que no requieran de tanto aparato como son las estructuras de un partido y, en definitiva, que resulten más eficaces para el servicio del pueblo. Comparar al Presidente Macron con De Gaulle, es como comparar a Theresa May con Churchill, a León XIII con el Papa Francisco y a Julián Besteiro con Pedro Sánchez, hemos venido a menos en muchos aspectos y de forma alarmante.

 

Ahora bien, eso no nos exonera de nuestra responsabilidad individual, tanto a la hora de votar en las próximas elecciones Generales, como en las Municipales, Autonómicas y Europeas. Debemos votar en concordancia a nuestra jerarquía de valores, y eso no consiste en especular sobre qué decidirán los vecinos de nuestra provincia y tampoco en hacer coincidir nuestra papeleta con la que calculamos saldrá más votada, eso son conjeturas gratuitas y baldías. Caben muchos comentarios y objeciones sobre cómo se han elaborado las listas electorales en las cocinas de cada partido, el que Podemos presente como número uno por Avila a una mujer que en el pasado cometió un asesinato, ya proporciona una medida del elenco con que cuentan; Albert Rivera se perdió por el camino y se equivocó eligiendo a Manuel Valls para la alcaldía de Barcelona, es obvio que sobre Ciudadanos pesa demasiado la losa de “los dos Manolos”,( Macron-Valls); El PP necesita de una auténtica catarsis para reconstituirse y eso requiere mucho tiempo y firmeza. Aznar ha salido a banderillear el toro, Casado aparenta buena voluntad, pero la cosa no pasa de ahí.

 

Para hablar del PSOE de Sánchez y el PSC de Iceta, casi no quedan palabras: arribó a “puerto Moncloa” con el propósito de desenterrar a F. Franco , no lo ha conseguido, pero si está inhumando muestra economía. El partido que ha conseguido juzgar en el Tribunal Supremo a los golpistas se llama Vox. El mismo que ha sacado desde el inicio las banderas nacionales a la calle y que siempre acaba los mítines y concentraciones con el himno de España; el que ha prendido en muchísimos jóvenes y en buena parte de la derecha sociológica. Se han cometido errores, la pérdida de candidatos como Jaime Alonso y Fernando Paz es una muestra inequívoca, puesto que son dos pesos pesados en lo intelectual, en lo profesional y en lo humano. Pero tampoco podemos olvidar los aciertos y la capacidad de convocatoria y de ilusionar en el marco político la ha ganado el partido de Santiago Abascal, ya que los otros prefirieron observar la faena desde las gradas, cuando nada les impedía saltar a la arena. VOX, como la anciana que citaba al principio, ocupó el espacio que otros dejaron porque a veces hay que hacer lo que piden las circunstancias aún con escasos recursos y con escasa experiencia.

En España el 28 de Abril nos jugamos el seguir siendo, o el dejar de ser, en la misma medida que para las Elecciones Europeas nos jugaremos que se reencamine la Unión con fronteras externas, o bien dejamos que el papanatismo temerario consiga africanizar totalmente el Continente Europeo.