El cuarto de millón de manifestantes del pasado domingo en Madrid han sido, como dije, de VOX. No porque sean votantes de VOX, pues muchos siguen embaucados por los otros dos partidos  sino porque lo que se expresaba, lo que aplaudía la inmensa mayoría, era la línea de VOX, es decir, la defensa de España y de la democracia. Cosas que en boca de los otros dos partidos no pasan de ser una farsa lúgubre. Y fue de VOX también porque allí se dijeron algunas verdades, acusando  al grotesco Doctor de traidor a España, pisoteador de la ley y amenaza para la libertad de todos…,  aun sin mencionar la consecuencia lógica: ese repugnante sujeto debe terminar en la cárcel. Nada de esto tiene que ver con la trayectoria de PP y C´s.  Lo suyo ha sido y será el chanchullo y complicidad con los que quieren destruir a España.
    
   Y al ser de VOX, no podía alcanzar la masividad precisa, no ya para llevar al banquillo al Doctor, sino simplemente para echarle. Lo cual demuestra  que, a pesar de los éxitos recientes, queda por delante  a ese partido una dura brega por ganar a la opinión pública, en gran parte ignorante de lo que significa la democracia e indiferente a España, razones por las que siguen votando a partidos tan infectos como PP y PSOE. Pues en el análisis de la situación no debe olvidarse el factor embrutecimiento: una masiva y agresiva propaganda de la falsedad histórica durante 40 años, combinada con otras campañas de infantilización de la gente, han tenido su efecto.  Así pues, la manifestación fue al mismo tiempo un gran éxito y un gran reto.

 

   La defensa de la Constitución, no digamos ya de España,  por C´s y PP es una farsa descomunal. C´s sueña con la desintegración de España en una UE de cultura anglosajona. Lo expresa Naranjito a la perfección en su presentación en tuíter: “My future, Europe”. Solo que, en esa perspectiva, a C´s los separatismos no le gustan, mientras que el PP hace a todo: combina la misma perspectiva “europeísta” con las complicidades proseparatistas.  Y ambos partidos,  por supuesto, muy antifranquistas: como Torra, como la ETA, como Urkullu, como el Puchimón, como el Doctor…

 

   ¿Por qué, entonces, han presentado PP y C´s una apariencia de frente común con VOX? Por dos razones: porque estaban asustados ante el auge del sentimiento patriótico, y porque creían tener a mano un nuevo reparto del poder antes de que VOX siguiera creciendo. Porque la permanencia del Doctor en la Moncloa no dejará de atraer militantes y votantes al partido de Abascal, a costa, inevitablemente, de los otros. Pero sospecho que a los naranjitos y a los señoritos cutres se les habrá pasado algo el susto: no era para tanto lo de VOX, de modo que se dejarán de “excesos verbales” y volverán probablemente a los  “diálogos” de siempre.

 

    Desde un punto de vista más general, el sistema montado en la transición, de reparto del poder entre PP (UCD al principio), PSOE y separatistas, se halla en descomposición,. La estrategia de VOX debería tener esto en cuenta: no se trata de cambios menores dentro de un régimen estable. Se trata de acabar con ese régimen, que en su putrefacción amenaza la continuidad de España y de la democracia.