El Juzgado de lo Social nº 19 de Madrid ha dictado una sentencia con la que ha estimado la demanda interpuesta por la Tesorería General de la Seguridad Social contra Roodfoods Spain S.L., compañía que dirige la empresa Deliveroo, declarando que los trabajadores repartidores de comida a domicilio, que son conocidos como “riders”, estaban sujetos a una relación laboral con la sociedad demandada en el tiempo durante el que prestaron sus servicios. La resolución se basa en que “los repartidores esencialmente han ejecutado un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca Deliveroo, su aplicación informática y toda la información que se desprende de ella” y, “De hecho, a contrario, es patente la falta de una organización empresarial en un sentido mínimamente estricto de los repartidores aisladamente considerados, al punto de que era preciso explicarles la tarea a realizar, proporcionarles el acceso a los medios de trabajo de ser ello preciso e, incluso, formales, dado que se desprende del folio 195 que al menos hasta finales de 2016 un repartidor acompañaba a uno un día para aprender la mecánica del servicio, algo que no es compatible con una situación de genuina autonomía”, habiéndose “llegado al extremo de que la empresa gestione las propinas de los repartidores, determinando la forma en la que se podían abonar e incluyéndolas en las facturas, que eran elaboradas por la propia empresa”.

 

Para los efectos jurídicos de la situación descrita, la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de febrero de 2018 establece que “La realidad fáctica debe prevalecer sobre el nomen iuris que errónea o interesadamente puedan darle las partes a la relación que regulan, porque «los contratos tienen la naturaleza que se deriva de su real contenido obligacional, independientemente de la calificación jurídica que les den las partes; de modo que a la hora de calificar la naturaleza laboral o no de una relación debe prevalecer sobre la atribuida por las partes, la que se derive de la concurrencia de los requisitos que determinan la laboralidad y de las prestaciones realmente llevadas a cabo (SSTS de 20 de marzo de 2007, rcud 747/2006 (RJ 2007, 4626) ; de 7 de noviembre de 2007, rcud 2224/2006 (RJ 2008, 299) ; de 12 de diciembre de 2007, rcud 2673/2006 y de 22 de julio de 2008, rcud 3334/2007 (RJ 2008, 7056) entre otras)”. Según la Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de noviembre de 2009, la dependencia y la ajenidad constituyen elementos esenciales que diferencian la relación de trabajo de otros tipos de contrato, siendo cierto que ambos conceptos tienen un nivel de abstracción bastante elevado, que se pueden manifestar de distinta manera según las actividades y los modos de producción, y que además, aunque sus contornos no coincidan exactamente, guardan entre sí una estrecha relación.

 

El control y la incidencia de Roodfoods Spain S.L. en la actividad de sus trabajadores delata la verdadera naturaleza del contrato que celebraba con todos sus trabajadores, siendo sencillo entender como acreditado que sus repartidores de comida desarrollan prestaciones laborales con la compañía, debiendo descartarse la naturaleza civil o mercantil del contrato y que conllevaría, necesariamente, una mayor desprotección a efectos laborales y de la Seguridad Social para los trabajadores que ejecutan funciones de “rider”.