El pasado martes fue un día que quedará para los anales de la historia como, "el día que llegó el Circo al Congreso de los Diputados".
No sólo por lo anecdótico de haberse saltado el protocolo en la forma de vestir, dejando en ridículo a una de las veinte primeras potencias mundiales, donde en vez de una Cámara Parlamentaria parecía que estaban en la cola de un "chiringuito" de playa para pedir una cerveza, con sus coloridas camisetas y sus barbas a medio afeitar, en una animada charla y abrazos de amigos de colegio, que se reencuentran después de las vacaciones de verano... sino por el hecho, en si mismo, de la jura/promesa del cargo al que optaban.

El Congreso de los Diputados es La Cámara donde una serie de personas elegidas democráticamente representan los deseos del conjunto de los españoles, con sus peculiaridades y casuísticas, pero siempre al conjunto de España. Los juramentos deben ir en la dirección de acatar la Constitución Española y representar a la parte de la ciudadanía que "te" ha votado. Sin embargo estos juramentos pueden ser libres dentro de un marco preestablecido.
Nos encontramos con juramentos, que en la propia frase se contradecían "por el mandato del 1-O y por imperativo Legal, prometo", es decir, quiero romper la unidad de España y saltarme la Constitución, como dirían en la serie "Los hombres de Paco" "por mis santos coj..." pero prometo acatarla y para colmo lo hago coaccionado porque soy "preso político". No me sorprendió la actuación de estos presuntos delincuentes, lo que me maravilló fue la reacción de la Presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que ante la airada protesta de grupos como VOX o Ciudadanos, hizo caso omiso dando por válido el citado juramento para que pasara la tormenta y no tuviera más complicaciones (si no lo veo, no existe).
¿Es esto, junto con el guiño que le hizo Pedro Sánchez a Oriol Junqueras, el preludio de lo que nos espera? Que fuera nombrada esta señora Presidenta del Congreso no es baladí, reconocida amiga del referéndum por la independencia de Cataluña y fiel defensora de la inmersión lingüística que excluye el castellano en todos sus ámbitos públicos, así como abanderada de indultos, pues considera que no deberían ser juzgados los golpistas. Como tampoco lo es la designación de Miquel Iceta para el Senado, aunque haya toda una obra de teatro montada a su alrededor en relación a su aceptación, para limpiar su imagen.

Pedro Sánchez simpatiza con el independentismo, mejor dicho sus "Validos" son los que simpatizan y han marcado ya la hoja de ruta del PSOE y por ende, la deriva de los próximos cuatro años del Gobierno con su títere a la cabeza.
Pero todavía tenemos una oportunidad de frenarlo, el próximo 26-M. A la espera de ver lo que ocurre en estas elecciones autonómicas, municipales y europeas, el actual Gobiernos se reserva el derecho de pactar con unos y con otros en función de los resultados.
En estas elecciones, a diferencia de las anteriores, una persona vale un voto, que no nos vendan el discurso de la separación de las derechas, ahora hay que demostrar esa valentía con la que unos pocos nos hemos revelado, apostando por nuevos grupos que están más en consonancia con nuestro pensamiento de unidad e igualdad entre Autonomías, respetando nuestros valores y tradiciones y anteponiendo el beneficio de todos los españoles al de unos pocos, por el simple hecho del lugar donde nacieron.
Es hora de coger el toro por los cuernos y plantarse ante la derechita cobarde de toda la vida, que tuvo la oportunidad durante cuarenta años y fue más cómodo bailarle el agua a los independentistas y la izquierda radical para que molestaran lo menos posible.
Yo vivo en un pequeño municipio de la sierra de Madrid, Torrelodones. Puedo asegurar que haré todo lo que esté en mi mano para garantizar la seguridad de mis hijas y el estado de bienestar, su educación, por supuesto en castellano, que no excluye el bilingüismo y que nuestra calidad de vida esté acorde al esfuerzo de mi marido y el mío por mantenerla. Esto no me lo va a proporcionar la izquierda que quiere suprimir el colegio concertado, que ya ha subido los impuestos, que me estigmatiza por mis creencias religiosas en favor de otras minoritarias que subvenciona, que quiere suprimir las escuelas especializadas en deficiencias mentales, y ni que decir tiene, la inexistente ayuda que reciben los niños con Síndrome de Down en favor de feministas radicales. En definitiva voy a hacer todo lo posible para que no entren "payasos y malabaristas" en mi Ayuntamiento.