*Defender la unidad nacional no puede hacerse sin una constante e incisiva denuncia de los partidos que han llevado a España al golpe de estado permanente, a una grave amenaza de disgregación separatista y de disolución en una UE LGTBI, anticristiana y contraria a todo lo que ha sido la cultura europea.

 

*Suárez Illana ya tiene lista la Ley de Concordia que cierre definitivamente las heridas”. Este tío es bastante romo y lo ha demostrado varias veces. Ni la concordia se impone por ley ni la historia admite leyes de los políticos: ni de los sectarios antidemócratas del Tercer Frente Popular, ni de los cabestros del PP con su totalitarismo blando.

 

*Habla Casado de “convocar a la sociedad alrededor de la palabra libertad”. Pero yo no creo que Casado sea suicida. Quiere decir palabrería, no palabra. Es simplemente un charlatán.

 

*Aznar quiere “más pluralidad”, “abrir más las puertas del PP”. Es decir, el gran amigo y financiador de los separatismos quiere fagocitar a VOX para seguir estafando a los votantes patriotas. Ojo con las mañas de estos bellacos.

 

*Otro charlatán del PP reivindica la figura de Fraga, el político aparentemente fuerte pero sin la menor talla de estadista, que terminó creando en Galicia un chiringuito proseparatista.

 

*VOX va a tener que maniobrar con claridad y habilidad frente a los políticos cabestros del PP, tan hábiles para disfrazarse de lo que nunca han sido.

 

*”El PP no es la derechita cobarde”, dice Teresa Jiménez Becerril. Tiene razón. Los cobardes han venido siendo sus votantes. El PP es la derechona estafadora.

 

*Casado ha demostrado su liderazgo”. Lo demostró apoyando todas las fechorías de Zapatero-Rajoy.

 

* Los signos de identidad del PP son una mezcla de cosmopaletismo, corrupción intelectual y moral, y vocación de servir a la izquierda y los separatismos. 

 

*“Si uno se fija en cómo llegan al poder en la UE los líderes europeos, verá que se nombran unos a otros y se dan cuentas unos a otros, no al pueblo. La Comisión Europea es el destino último de muchos políticos rechazados por los votantes en sus propios países, incluso por sus propios partidos a veces. Son una élite que cuida de sus miembros” (J. Rees-Mogg).