La detención de nueve miembros de los Comités de Defensa de la República que habían organizado ataques con elementos explosivos ha puesto de manifiesto la peligrosidad que resulta inherente a un sector significativo del secesionismo catalán, que está consolidando el empleo de acciones violentas de manera progresiva. Parece que ya no se limitan a cortar carreteras o a quemar contenedores y que han optado por dar un paso más en el uso de medios totalmente ilegales.

 

Es cierto que hay que analizar lo ocurrido respetando la presunción de inocencia de los investigados, pero también es verdad que el descubrimiento de materiales para fabricar explosivos no podía estar destinado única y exclusivamente las fallas, para las que todavía queda mucho. Por ese motivo, se puede ahondar en la situación de manera más contundente.

 

La violencia de los Comités de Defensa de la República es grave y notoria, aunque para algunos idiotas pueda suponer una creación del Estado para sabotear una manifestación democrática de la voluntad independentista de Cataluña que no afecta al orden público, ha alcanzado unos niveles muy similares a los que obtuvo ETA, que llegó a convertirse en un elemento distorsionador de la paz pública en toda España por el deseo de los integrantes de la banda de conseguir la independencia del País Vasco.

 

Si se observan correctamente los acontecimientos, es fácil detectar que las prácticas independentistas de los Comités de Defensa de la República, basadas en ejercer violencia e intimidación contra los que no defienden la secesión de Cataluña, han ido aproximándose a los patrones empleados por ETA desde comportamientos caricaturescos hasta convertirse en una copia de la organización criminal vasca que podría llegar a crecer de un modo preocupante si no se empieza a tratar el asunto con seriedad.

 

Quim Torra ya habló hace tiempo de la vía eslovena, que, como bien es sabido, implica una fuerte violencia para lograr la independencia de Cataluña. Por eso mismo, el buen amigo de Carles Puigdemont y presidente de la Generalitar debería ser juzgado, pues ha incitado para que los Comités de Defensa de la República actúen agrediendo a los que sean sus oponentes, por la inducción para la comisión de un delito de terrorismo.

 

Algunos afirman que el independentismo catalán es totalmente pacífico, probablemente porque se sabe que los secesionistas catalanes perderían los escasos apoyos que aún tienen en otros países si se terminara de acreditar que la independencia de Cataluña se puede llegar a basar en la violencia y el terror.