Muchos de los que consideraban a Jose Luis Rodríguez Zapatero de imbécil integral o tonto de bolera, no sin cierta razón, son los mismos que siguen empeñados en no modificar, ni derogar, ninguna de las leyes que podríamos considerar de ingeniería social, como la mal llamada de violencia de género. Mariano Rajoy que obtuvo una mayoría absoluta abrumadora nunca antes conocida como consecuencia del hartazgo producido por Zapatero, se convirtió en la tercera legislatura del presidente socialista, y la decepción que produjo el propio Rajoy, propicio que fuera el primer presidente destituido mediante moción de censura en su segunda legislatura, a pesar de los buenos resultados obtenidos en la primera. En política, pasar del cielo al infierno en relativamente poco tiempo, es algo que podríamos considerar como normal. Los gustos del elector son volubles y cambiantes, por eso, ahora de lo que se trata es de configurar una sociedad, que indistintamente de los políticos elegidos o de la moda que impere, existan temas sobre los que no esté permitido ni el debate, ni la discusión. El daño que hizo Zapatero y el producido por Rajoy con su inacción, siguen perdurando a día de hoy. La maldad de las leyes impulsadas por los socialistas y no derogadas por los populares, han cambiado la fisonomía de la sociedad, hasta tal punto, que determinadas cuestiones no admiten discusión y se han convertido en una especie de “mantra” que quien osa ponerlas en duda es machacado de forma inmisericorde por todos los actores.

 

La muerte de mujeres en España se ha convertido en un negocio muy rentable para muchas asociaciones, medios de comunicación, bufetes de abogados y organizaciones políticas y sociales de todo tipo y pelaje. Las leyes de violencia de género no han evitado una sola muerte y si mucha injusticia y discriminación. Se criminaliza al hombre por el hecho de serlo y se facilitan las denuncias falsas para obtener ayudas y ventajas en juicios de divorcio y de patria potestad de menores, y lo que es peor, se perjudica seriamente a todas aquellas mujeres que realmente han sido maltratadas.

Ahora resulta que partido popular y ciudadanos, lejos de denunciar estos abusos y ponerse a trabajar en cuestiones que realmente protejan a las mujeres de lo que es una realidad innegable, siguen ahondando en el error y pactan el mantenimiento y la implementación de leyes socialistas en Andalucía que se han demostrado de todo punto ineficaz. Ambas organizaciones dan por buenas las iniciales leyes de Zapatero y piensan que todo se soluciona regalando nuestro dinero a los denominados agentes sociales u organizaciones de dudosa credibilidad y finalidad. Hasta tal punto llega la asunción de estas leyes por parte de los populares, que la única solución que ofrecen para calmar a todos aquellos que ponen en duda este pacto de gobernabilidad en Andalucía, es dar dinero también a los hombres. Que equivocados están. Siguen pensando que la discriminación o el crimen de mujeres, se soluciona dando subvenciones a organizaciones que bien representan a mujeres o bien representan a hombres. Que cerriles y que obtusos. Han convertido todo esto en un circo, en un esperpento donde lo que menos importa es la dignidad y la protección de la mujer.

 

Nos deben explicar muy bien, todos aquellos que nos hablan de cambio en Andalucía, cual es el cambio que propugnan, en qué consiste “su cambio”. En mantener leyes injustas que discriminan al hombre por el hecho de serlo?, en dar dinero y subvenciones a asociaciones feministas que viven del negocio del crimen de mujeres?, en fomentar la desigualdad y no luchar contra todo tipo de violencia venga esta de donde venga? Lo que nos presenta Ciudadanos y Populares no es un cambio real, es una golfada, es un “quítate tu que ya me pongo yo”. Es seguir manteniendo las mismas políticas de izquierda, las mismas leyes de Zapatero y lo que es peor, colaborar en el modelo de sociedad que se nos desea imponer y que hasta hace relativamente poco, nadie se atrevía a poner en duda. No vale con cambiar personas, si mantenemos los mismos tics, las mismas leyes y la misma conducta inmoral que no ha traído hasta aquí. Si este es el cambio, mejor elecciones cuanto antes.