Esta figura se ha venido utilizando, de manera reiterada por los golpistas independentistas catalanes. Como argumento defensivo a sus imputaciones y a sus detenciones y encarcelamientos.

El preso político, es un disidente, que dentro de los cauces legales, actúa o se pronuncia en contra de un régimen dictatorial que le responde con la detención y encarcelamiento.

Lo anómalo es que en un régimen democrático y de respeto a las libertades individuales, existan presos políticos, pero aunque sean casos excepcionales, los hay, como es el caso de MIGUEL BERNAD.

Los implicados y encarcelados por el golpismo secesionista catalán, no son presos políticos, toda vez, que actúan al margen de la ley, incurriendo en diversos delitos.

Tampoco eran presos políticos, los etarras que disentían a base de poner bombas y tiros en la nuca.

El caso de Miguel Bernad y del Sindicato Manos Limpias, es diametralmente opuesto.

Ha actuado dentro del marco del más absoluto respeto a la Ley, y a las reglas democráticas y la respuesta del Régimen del 78 ha sido la de utilizar torticeramente y con fraude de Ley (el Código Penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal) y las “cloacas del estado”, para exterminar una voz disidente que venía denunciando la corrupción de las Instituciones. Se hace ver a la sociedad que el disidente es un capo dirigente de una organización criminal dedicada a extorsionar a entidades bancarias.

Para ello, se le criminaliza con las penas del telediario, se le detiene y se le ingresa en prisión, y como se manifiesta mil veces que al estar en un sistema democrático y de estado de derecho, no existen presos políticos, esa figura ni existe, ni puede existir. Esa falacia en el caso de Miguel Bernad, queda al descubierto y aunque de forma excepcional, el Régimen del 78, ha creado un preso político, por haber traspasado las “líneas rojas” en sus denuncias contra la corrupción de las instituciones.

Como si en su régimen de derechos y democrático no se pudieran denunciar corrupciones al más alto nivel.

No es “tabú”, que un sacerdote no pueda cometer pecado; no es “tabú” que un juez no pueda cometer prevaricación; no es “tabú “que un Jefe del Estado no pueda tener un comportamiento poco edificante; y no es “tabú” que un estado democrático no pueda cometer infracciones y vulnerar derechos fundamentales.

Confío, plenamente, cuando se produzca sentencia firme, la confirmación rotunda que hago de que soy un preso político, deje en evidencia, que al menos en España, en la España democrática y de derecho, se trata de extorsionar a una organización (Manos Limpias) y a su Secretario General (Miguel Bernad) por acciones políticas, convirtiendo a su Secretario General en el primer y único preso político del régimen del 78.