Estos días pasados se declararon varios pavorosos incendios en la isla de Gran Canaria, alguno producido por la imbecilidad congénita de algún paisano, y la mayoría por la mano siniestra de criminales forestales, que deberían ser condenados a prisión permanente, no revisable, o incluso tirados a la zona en llamas, para que “disfruten” de su hazaña.

El aspirante, pretendiente o lo que sea, a presidente, y presidente en funciones, por desgracia para todos, estaba disfrutando de sus vacaciones de verano, que son las que empieza después de disfrutar de las vacaciones de invierno y primavera, y antes de holgazar en las vacaciones de otoño… ¡Hace falta tenerlos cuadrados, con la que está cayendo, para estar de vacaciones!

Los españoles le pagamos un buen sueldo, y todos los privilegios inherentes al cargo, incluida la pensión vitalicia del 80% de lo que cobre en todo momento quien ostente la presidencia del gobierno, una plaza de Consejero de Estado nato, con sueldos compatibles con la pensión, faltaría más, etc., para que trabaje y haga algo por los españoles, no para que se toque los cojones, a dos manos, que es lo que hace.

Pues bien, como quiera que arreciaban las críticas en los escasos medios informativos independientes que todavía subsisten en España, la mayoría digitales, dicho sea de paso, el pretendiente tuvo una gran idea, propia de sus cortas entendederas: sobrevolar las zonas afectadas con un avión, suponemos que del Ejército del Aire, para dar la impresión de que hacía algo…

Desconocemos que es lo que hizo, salvo calentarse el culo.

Podría haber aprovechado el vuelo para mear sobre las zonas afectadas, y así por lo menos hubiera ayudado algo a la extinción de los incendios.

Y no digo defecar, pues aparte de la ordinariez, su vida es pura defecación política.

Al fin y al cabo, no deja de ser un simple moscardón sobre la vida política española, en la acepción cuarta del diccionario de la Real Academia de la lengua española:

“Hombre impertinente que molesta con pesadez y picardía”.

¡Qué país!

Estoy seguro de que sus millones de votantes estarán encantados con el gesto “heroico” del aspirante…

Desde luego, que gran verdad es que cada país tiene el gobierno que se merece.