La gran promesa electoral de Felipe González, no recuerdo si en 1982, cuando mandó a la UCD al baúl de los recuerdos, o en las siguientes elecciones, fue que iba a crear 800.000 nuevos puestos de trabajo.

Quiero pensar que varios millones de españoles les votaron con esa promesa, pues estábamos sumidos en una gran crisis, que en el caso de España en realidad es casi la situación “normal” de nuestra economía.

Por supuesto no se crearon esos puestos de trabajo en el sector privado, pero algunos economistas y estudiosos del sector público se atribuyeron a la eclosión del estado autonómico, el chocolate para todos, la proliferación de nuevos parlamentos, consejeros, directores generales, asesores, y organismos 18 veces duplicados, como los defensores del pueblo regionales, los consejos económicos y sociales, los tribunales de cuentas, que nada controlan, etc., ese aumento de 800.000 nuevos empleados públicos.

La mayoría entrados por la gatera, que todo hay que decirlo, mediante simples concursos, nombramientos a dedo, concursos-oposición, contratos laborales temporales, que luego devienen en fijos, pues nadie se preocupar de echarles, etc., respondiendo al grito unánime de las huestes de socialistos (no es un error):

¡Felipe, colócanos a todos!

Ahora, casi cuarenta años después, nos encontramos con otra “remesa” de 800.000 personas, una buena parte de ellos enchufados, pues ya sabemos que en España normalmente el interino, contratado, etc., va con su enchufe debajo del brazo, como el que lleva el bocadillo al trabajo.

         Enchufes que obedecen a múltiples factores y situaciones:

 

  • Afiliados del partido, a los que hay que dar un “acomodo”.
  • Dirigentes o militantes sindicales, a los que hay que tener “contentos”, pues son unos hideputas de mucho cuidado, y no conviene que nos hagan la vida imposible.
  • Esposas, maridos, hijos, yernos, hermanos, primos y demás familia, que la “caridad” bien entendida empieza por uno mismo. (Hay que reconocer que los socialistos son muy familiares, pues todos acaban colocando a su familia…).

 

En definitiva, que ahora la Unión Europea – esa es la excusa -, dice que el personal interino, contratado, eventual, etc., también tiene derechos, pero no, desde luego, a consolidarse en su puesto de trabajo, entrando por la gatera.

          ¿Pues qué podemos hacer con ellos?

          En mi modesta opinión, hay dos soluciones:

  • Echarles a todos a la calle, y privatizar muchos servicios públicos, lo que generaría más empleo, competencia, rebaja de costes, etc. Y el pago de IVA y demás impuestos sobre esas prestaciones de servicios.
  • Hacerles a todos funcionarios, que son 800.000 votos más, además de los de sus mujeres, esposos, hijos, etc., lo que puede suponer 3.000.000 de votos, es decir, EL TRIUNFO ELECTORAL.

 

Excuso decirles que la PSOE, que siempre piensa en sus intereses, ha optado por la segunda alternativa, y que dentro de poco los españoles vamos a tener que mantener a 800.000 nuevos empleados públicos, que junto a los 800.000 ingresados en la época de Felipe González hace un mínimo de 1.600.000 nuevos empleados.

Y el pueblo, digo los contribuyentes, en realidad los esclavos fiscales, ¿qué pensarán…?

Pues nada, qué van a pensar, habiendo partidos de fútbol, cervezas a precios asequibles y programas de mierda en las televisiones basura.

¡Qué se jodan, haberse hecho funcionarios !