El próximo domingo los españoles acudiremos a las urnas en unas elecciones generales de suma importancia por dirimirse en ellas el futuro de nuestra nación para al menos los próximos cuatro años.

Son dos bloques bien definidos los que se enfrentan en ellas : de una parte los que defienden la unidad territorial de España y su tradición cristiana, siquiera liberal y de otra los que componen un remedo de frente popular compuesto por fuerzas de izquierda socialistas/ neocomunistas con el apoyo de todo tipo de partidos independentistas y separatistas.

A lo largo de toda esta larguísima campaña electoral todos los partidos se han lanzado a la arena presentando sus propuestas en mítines y diversos debates electorales.

Sí, son muchas y variadas las propuestas, pero me temo que no habrá Vd. oído nada, al menos hasta el momento, sobre aspectos tan importantes en el mundo globalizado en el que nos movemos como son los que se refieren a la Defensa y Seguridad de nuestra nación; incluso apenas nada, también, sobre política exterior.

Tal parece que son asuntos que a poca gente le importa pues al no ver a ningún partido manifestarse al respecto cabe pensar que esto es así.

 

¿A qué es debido esto?

Variadas pueden ser las razones y, entre otras, quizás, la evidente falta de cultura y conciencia de defensa que impera en nuestra sociedad. Pero, antes de continuar indagando el porqué de esta anomalía, veamos lo qué significan estos conceptos.

Entendemos como cultura de defensa el conocimiento de las cuestiones de seguridad, mientras que la conciencia de defensa significa la comprensión de la importancia de ésta en la protección de la sociedad, sus intereses y valores; no obstante, hecha esta diferenciación la interrelación de ambos conceptos es muy estrecha. No hay conciencia si no hay cultura y viceversa.

La Defensa en España se encuentra en estos momentos en una situación preocupante por razones varias pero esencialmente por la precariedad de los presupuestos que afectan a nuestra defensa y seguridad: un escaso 0.9% del PIB, muy lejos del 2% que preconiza la OTAN. Y es que en España es muy difícil atender a lo que se demanda de nuestra nación en Defensa por la sencilla razón de que no existe una conciencia popular de ningún riesgo que nos afecte. En esta situación los gastos en Defensa son tremendamente impopulares y difícil será revertir esta situación si no se actúa con eficacia sobre esta conciencia.

 

En España corresponde a la Secretaria General de la Política de Defensa la responsabilidad de “proponer y coordinar la política cultural de seguridad y defensa y la promoción de la conciencia de defensa nacional”. Nos encontramos también con responsabilidad en este ámbito una panoplia de organismos tales como la Subdirección General de Publicaciones y Patrimonio, el Instituto Español de Estudios Estratégicos, la Escuela de Altos Estudios de la Defensa, el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado y desde luego los Ejércitos y Delegaciones de Defensa.

Todas las actividades responden a lo que dicta un plan director desarrollado a su vez por planes subordinados y programas.

De la lectura de todas estas normas se puede observar cómo se fijan objetivos, se definen los mensajes a transmitir y los colectivos prioritarios objeto de estos.

Perfecto. Nada que objetar. Los leo y no puedo por menos que congratularme de lo acertado y apropiado de las acciones en marcha para poner en conocimiento de la sociedad española lo que significa la seguridad y la defensa, así como la concienciación de la necesidad de la misma.

Es evidente que las disposiciones “oficiales” son acertadas; sin embargo, los resultados no son los deseados. Así, por ejemplo, si en Toledo o Palencia se pregunta el porqué de la necesidad de disponer de una capacidad naval se queda uno asombrado de la ignorancia de los preguntados, algo que podría ser normal en estas ciudades del interior; lo malo es que si se hace la misma pregunta en La Coruña, Bilbao o Barcelona – puertos de mar – se puede comprobar que la ignorancia es la misma. Tal es el conocimiento que nuestros compatriotas tienen, por ejemplo, sobre la Armada y sobre la necesidad de la misma.

Hace apenas unos lustros cuando existía el servicio militar obligatorio eran miles los españoles que pasaban por nuestros ejércitos donde adquirían una indudable cultura de defensa que a su vez se transmitía a la sociedad. Hoy es impensable algo parecido. No hay vuelta atrás posible pero sí que sería positivo el potenciamiento, por ejemplo, del reservismo, asignatura pendiente de desarrollo. Sería una buena opción y estoy seguro que sobrarían los voluntarios.

Es obvio que en España no existe apenas cultura de defensa y aún menos conciencia de la necesidad de la misma y no deja de ser preocupante esta situación cuando uno echa un vistazo al mundo inestable en el que nos movemos. Los riesgos y amenazas para nuestra seguridad están ahí delante pero el español medio no es consciente de ello. Y estas carencias inciden en la indiferencia general que estos asuntos despiertan en nuestra sociedad. He aquí seguramente la razón de la ausencia de toda referencia a ellos por parte de nuestros políticos que no encuentran en ellos motivos para definirse.

Presupuestos, alianzas, estructuración de un posible servicio nacional/militar, reservismo, movilización, presencia internacional , ….etc., no parecen ser objeto de debate que interese a nadie.

Es lo que hay.