Dani Mateo es uno de los bufones de la escoria televisiva. Uno más. Carece de singularidad. Cualquiera de las vaginas parlanchinas de las tertulias de bidé que señorean los platós, brilla con más luz en el vertedero profesional en el que Dani Mateo se gana el pan haciendo el gilipollas.

Dani Mateo no tiene más función que la de dar saltitos alrededor de la bragueta del Gran Wyoming y eructar bellotas cada vez que le dan pie para que, al final del sketch, la cámara inunde nuestro salón con un cañonazo de mierda con un primer plano de su amo gesticulando como un babuino comiendo limón. A fin de mes, a Dani Mateo le arrojan el sueldo como se le tira un cacahuete a un chimpancé. A fin de mes, al mirar el saldo de su cuenta corriente, Dani Mateo se cree que es Orson Welles cuando, en realidad no es más que el mamporrero de Wyoming, su pajillero guionizado, que vomita lo que le escriben y rebuzna cuando le toca.

Dani Mateo tiene más mocos que talento. Todo en él es puro moco viscoso, untuoso, blandito y pegadizo que se escurre y cae desde las fosas nasales de Wyoming cuando el realizador le da un soplamocos con la escaleta del programa. Como no tenía a mano a la mujer que ha conseguido, con su pericia profesional, que Dani mateo sea, literalmente, un tío de putamadre, el otro día se sonó los mocos con el manto de mi madre, de nuestra madre, de la Mater Hispania. Se sonó los mocos con la Bandera de España. Algún día, Dani, alguien hará que te suenes los mocos con la mortaja de la mujer que, con su pericia profesional, ha conseguido que seas, literalmente, un gilipollas de putamadre. Y ese día interpretarás el mejor sketch de tu vida. Nos vamos a reír todos mucho, incluido Wyoming si es que antes no te ha echado del programa por falta de patrocinadores, porque ya deberías saber que a los rojos como tu amo sólo hay algo que les da más miedo que Franco: los número rojos.

Post Scriptum:

No compréis ningún producto que se anuncie en el programa de Wyoming o que publicite Dani Mateo. Ninguno. Es el único lenguaje que entienden.