La zona sur de España es la última frontera de la Unión Europea, y no digamos nuestras ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, además de los islotes de soberanía española.

En Ceuta y Melilla mantenemos a cientos de guardias civiles (desconozco el número exacto; si alguien lo sabe, agradecería lo aportase como comentario), con un coste elevadísimo, pues además de sus salarios profesionales cobran unos determinados pluses de insularidad, y supongo que también de peligrosidad…

Mientras tanto la Legión y los Regulares siguen acuartelados, haciendo instrucción, y sin cumplir con una de las misiones constitucionales del Ejército, que es la defensa del territorio nacional.

No es culpa de ellos. Son unos mandados, y son los políticos los que quieren elevar a la categoría de situación ordinaria lo que es una grave situación de emergencia nacional, pues estamos siendo, literalmente, invadidos.

Guardias Civiles que, además, tienen que tratar con una exquisita corrección a esos extranjeros que a las primeras de cambio la emprenden a golpes con ellos, pero ya se sabe que aquí tenemos unos jueces y fiscales que se ponen guantes antes de ir al juzgado, tal es su grado de “corrección” constitucional, y de respeto hasta a los que no respetan nuestros derechos.

Al mismo tiempo, el Ejército español, o lo que queda de él, tiene desplegados unos tres mil efectivos, cobrando el doble que en España, en una veintena de misiones internacionales, muchas de ellas en países que la mayoría de los españoles no sabemos ni por dónde andan, y con los que nunca hemos tenido relación alguna…

Es evidente que a tontos no nos gana nadie, y a quijotes, tampoco.

¿Qué se nos ha perdido en Mali, en la República Centroafricana, en Haití o en tantos y tantos países que son ex colonias de Francia, del Reino Unido o de otros países…?

Mantener 2.920 militares en el extranjero, datos de 2016, nos supuso un gasto total de 771 millones de euros, es decir que cada “colaborador” en esos países en los que no se nos ha perdido nada, nos cuesta la friolera de unos 380.000 euros por militar, comisiones incluidas, claro está, con viajes en aviones procedentes directamente del desguace (espero que ya no), etc.

Por muchos gastos que supongan su alojamiento, manutención, desplazamientos…, parece obvio que alguien se está poniendo las botas, pues son unas cifras que hablan por sí solas, y de qué manera…

Además esas militares destacados en el extranjero cobran exactamente el doble de lo que perciben en España, por lo que su presencia en misiones internacionales nos está costando un ojo de la cara.

Parece obvio que si tenemos una cierta obligación moral con nuestras ex colonias, en el supuesto de que suceda allí un terremoto, o alguna gran catástrofe, pero poco más.

España, un país mediano, -camino de pequeño, con la aparición de nuevas potencias emergentes-, y no puede pretender ser un gendarme universal, ni mucho menos la mano de obra barata de los intereses, generalmente espurios, de USA o la Unión Europea…, mientras descuidamos la defensa de nuestras fronteras.

¿No sería más lógico utilizar a la Legión, Regulares, etc., para defender la valla fronteriza de Ceuta y Melilla, con lo cual les dábamos una ocupación, y “liberábamos” centenares de guardias civiles para luchar contra la delincuencia, organizaciones criminales, tráfico de drogas, etc., en toda la costa andaluza, sin incremento alguno de costes?

Estamos asistiendo estos días en Cádiz, La Línea, Sevilla, etc., al “asalto” a dependencias policiales por organizaciones criminales, que van a llevarse la droga incautada, armas, embarcaciones, vehículos, o lo que les da la gana. Y no pasa nada.

Hemos perdido ya la capacidad de asombrarnos por nada.

El paso siguiente será empezar a asesinar a los policías, fiscales y jueces que molesten, al estilo de la mafia siciliana.

Creo que ya ha habido un amedrentamiento, que se sepa, de una juez en esas zonas “calientes” del territorio nacional, que conforman la frontera entre la civilización y la barbarie.

A este paso, pronto los bárbaros van a imponer su ley, que es, simplemente, su voluntad, soberana y delictiva, por encima de nuestro Estado de Derecho.

Y entonces, cuando no haya remedio, tendremos que salir todos corriendo, al grito de ¡maricón, el último!...

Yo, por si acaso, ya he empezado a mirar que requisitos se necesitan para radicarse en Portugal, que me parece un país barato, seguro y sin autonomías, lo que dice mucho y bien, del sentido común de los portugueses…