Dentro de poco tiempo se conocerá el contenido de la sentencia sobre el caso de los ERE, que constituyen unos de los casos de corrupción más graves de la historia reciente de España. Cuando se notifique y publique el fallo judicial, se sabrá si hay absolución o condena para José Manuel Chaves y para Pepe Griñán, que han basado su defensa en la ignorancia de los hechos para excluir el dolo y la responsabilidad penal conforme a los artículos 5 y 14 del Código Penal, aunque María José Rofa afirmó que ambos acusados llegaron a conocer todo lo que estaba sucediendo.

 

José Manuel Chaves y Pepe Griñán podrían ser condenados por la trama de corrupción de los ERE por una serie de argumentos jurídicos cuya aplicación se ha visto con frencuencia en relación con la ignorancia deliberada. La Sentencia del Tribunal Supremo de 16 de octubre de 2000 indica que la existencia de un claro supuesto de dolo eventual en aquellos casos en los que el acusado argumenta desconocer el contenido de unos envases que transporta, fundado en la doctrina del asentimiento que viene a centrar la esencia del dolo eventual en que el agente si bien desconoce en todos sus detalles el acto ilícito penal en el que se encuentra involucrado, lo asume en la medida que acepta todas las consecuencias de su ilícito actuar. Sobre esta cuestión, la Sentencia del Tribunal Supremo de 10 de enero de 1999 establece que “quien se pone en situación de ignorancia deliberada, sin querer saber aquello que puede y debe saberse, y sin embargo se beneficia de la situación, está asumiendo y aceptando todas las consecuencias del ilícito negocio en el que voluntariamente participa”.

 

Es cierto que la Sentencia del Tribunal Supremo 68/2011, de 15 de febrero, indica que se ha utilizado en numerosas ocasiones la tesis de la ignorancia deliberada como criterio para tener por acreditado el elemento cognitivo del dolo, es decir, para tener por probado que el autor obró conociendo los elementos del tipo objetivo, la misma no parece ajustarse a las garantías procesales básicas. Sin embargo, hay que tener presente que, según Manuel Maza Martin, la teoría de la ignorancia deliberada es “una gráfica manera de hacer referencia al dolo eventual, en el que deliberadamente se asumen las consecuencias de los actos propios haciendo de la indiferencia ante los mismos una forma no de desconocer su eventual existencia sino de ignorarla como estímulo para eludir la comisión del delito”, ya que es exigible una “mínima diligencia y valoración de la trascendencia de aquello en lo que se está participando es aquí exigible de todo punto, por lo que no prestarla deviene en un comportamiento no sólo rechazable por ligero sino digno de sanción por el grave descuido que ello supone y los perjuicios que podrían llegar a producirse”.

 

Habrá que ver que sucede con el caso de los ERE, pero hay que esperar que los miembros del tribunal dicten sentencia, según su conciencia y con absoluta objetividad e imparcialidad, tras apreciar las pruebas practicadas en el juicio, las razones expuestas por la acusación y la defensa y lo manifestado por los mismos acusados.