El Juzgado de Primera Instancia nº 101 bis de Madrid ha anulado la cláusula multidivisa de un préstamo hipotecario incorporada al contrato de préstamo celebrado con una azafata de Iberia por el Banco Popular, que fue absorbido por el Banco Santander. El juez considera que la cláusula no supera el control de transparencia exigible para una cláusula predispuesta y no negociada que define el objeto principal del contrato, ya que “la información personalizada no se suple con un link a la web”, pues la normativa obliga a la entidad bancaria prestamista a “explicar el funcionamiento del mecanismo del contrato para que pueda valorar con criterios precisos e inteligibles las consecuencias económicas”, de manera que “un consumidor medio, razonablemente informado y perspicaz pueda valora los riesgos y los costes”.

 

La sentencia indicada sirve para comprobar hasta qué punto han llegado algunos atropellos de las entidades bancarias al celebrar contratos de préstamo hipotecario con sus clientes. Desde el punto de vista del cumplimiento del deber de informar al prestatario, parece inconcebible que una entidad prestamista se limite a colocar en el contrato una enlace a una página web para transmitir la información por la que su cliente pueda conocer cuáles son las implicaciones jurídicas y económicas de las cláusulas predispuestas por el banco.

 

Hay que tener presente que la normativa aplicable y la jurisprudencia son taxativas. Según la Sentencia del Tribunal Supremo 464/2014, de 8 de septiembre, “En el marco del específico y diferenciado presupuesto causal y régimen de eficacia que informa el fenómeno de las condiciones generales de la contratación, anteriormente señalado, el control de transparencia, como proyección nuclear del principio de transparencia real en la contratación seriada y, por extensión, en el desarrollo general del control de inclusión, (artículo 5 de la Directiva 93/13, artículos 5.5 y 7.b de la LCGC y artículo 80.1 a TR- LGDCU) queda caracterizado como un control de legalidad en orden a comprobar, primordialmente, que la cláusula contractual predispuesta refiera directamente la comprensibilidad real, que no formal, de los aspectos básicos del contrato en el marco de la reglamentación predispuesta, de forma que el consumidor y usuario conozca y comprenda las consecuencias jurídicas que, de acuerdo con el producto o servicio ofertado, resulten a su cargo, tanto respecto de la onerosidad o sacrificio patrimonial que realmente supone para el consumidor el contrato celebrado, como de la posición jurídica que realmente asume en los aspectos básicos que se deriven del objeto y de la ejecución del contrato”.

 

Enlazar a una página web no es informar sobre el contenido de un contrato y solo demuestra que lo que se quiere es garantizar que el cliente ignore las implicaciones de las cláusulas para que las partes sean felices, el banco por cobrar una alta cuantía y el cliente por pensar que todo va bien mientras paga más dinero del que le correspondería en otras circunstancias.