Los candidatos a rector de ese barco a la deriva en que se ha convertido la Universidad de Zaragoza, vienen llorando como viejas plañideras por la falta de dineros de la institución, y el déficit presupuestario, que cada año va a más.

La verdad es que durante los doce años del virreinato de Biel e Iglesias, escasamente les oímos quejarse, pero además de que la situación económica era mejor, había sintonía política con la DGA, puesto que el rectorado y quienes les apoyaban, CC.OO, UGT, PSOE, PAR, etc., eran de la misma cuerda, y perro no come carne de perro.

Ahora, con la llegada de adversarios ideológicos –salvo ese corcho en que se ha convertido el PAR, que siempre flota en la emponzoñadas aguas de la política aragonesa-, vuelven a llorar por las esquinas, pidiendo dinero…, para poder malgastarlo.

En efecto, la Universidad de Zaragoza se ha convertido en la oficina de colocación de las mujeres –o maridos- de muchos catedráticos e incluso de sindicalistas destacados, y podría dar nombres y apellidos. Incluso de queridas y queridos, y también podría dar datos concretos.

Y de los ingresos mejor no hablar, pues hay miles de personas que estudian gratis et amore, pues no pagan matricula alguna, ya que disfrutan de exención del pago de las tasas académicas, es decir, de matrícula gratuita. Así sucede, por ejemplo, con todos los profesores, que pueden estudiar otra carrera sin pagar nada, o el personal de administración y servicios, PAS, o los hijos de los profesores y del PAS, etc.

Por no hablar de los hijos de los empleados de la limpieza –empresa ajena a la universidad, y contratada para esa función-, que por un extraño convenio también tienen derecho a estudiar gratuitamente, supongo que en aras del progresismo social y de la igualdad de oportunidades, a que tan aficionada es la izquierda mendicante.

En resumen, que en mi época había más de cuarenta mil alumnos –y digo alumnos que no estudiantes, pues muchos realmente no estudiaban nada-, y estábamos unos dos mil profesores. Actualmente hay escasamente treinta mil alumnos, y unos tres mil quinientos profesores, con lo cual la ratio profesor/alumno es realmente excesiva. Sobran profesores.

Y los cerca de mil quinientos PAS, suponiendo que no sean más, también sobran, y en grandes cantidades. Hay un exceso de personal, pues con la informatización, el pago de las tasas en los bancos, la simplificación de las matrículas y tareas administrativas, etc., no hace falta tanto personal. Y así sucede en las universidades privadas, donde la ratio de PAS por alumno es muy inferior a la que existe en la Universidad de Zaragoza.

En resumen, que hay que empezar por hacer los deberes en casa, suprimir exenciones del pago de matrículas, echar a personas interino, contratado y eventual, simplificar la estructura burocrática y de comités de la casa, que hace que cualquier directivo se pase el día de reunión en reunión, sin tiempo material para pensar, y mucho menos para planificar a medio y largo plazo, etc.

Siempre decía en clase, y mis alumnos se reían, pensando que estaba loco, que si la Opel funcionase como la Universidad de Zaragoza, a base de comisiones y comisiones, competencias duplicadas y triplicadas entre centros, áreas de conocimiento, departamentos, facultades, etc., sería imposible que llegasen a fabricar un solo coche.

Y, desde luego, yo no me atrevería a conducir el vehículo que consiguiesen hacer, en el improbable caso de que lo lograsen.