Si usted es un hombre o una mujer, y pretenden agredirle sexualmente, ¿preferiría ser solo violado, pero que respetaran su vida, o ser agredido sexualmente, y después asesinado, haciendo desaparecer su cuerpo, tirándole a un vertedero de basuras, a un pozo, o incluso descuartizándole…?

         Parece obvio que optaríamos solo por lo primero, es decir, la violación, y que, por lo menos, nos dejaran con vida, aunque luego tuviéramos que andar de psiquiatra en psiquiatra, o de psicólogo en psicólogo, que nunca me aclaro sobre las competencias profesionales de cada uno de los dos gremios.

        Con el agravamiento de las penas por las agresiones sexuales, estamos entrando en una espiral de violencia sobre la mujer, el hombre o los niños agredidos, que hace que en muchas ocasiones después de la violación venga el asesinato, pues en la práctica se castiga más lo primero que lo segundo, como consecuencia de la presión feminista…

         Es decir, que los efectos que se pretendían en beneficio de los agredidos sexualmente, que repito, pueden ser de ambos sexos, en la práctica se han vuelto en contra de los supuestos “beneficiarios”, aplicando muchas veces los delincuentes un 2 x 1 criminal, primero violando, y después asesinando, o haciendo desaparecer las “pruebas” del delito, es decir, los cadáveres.

         Por desgracia estamos viendo y escuchando casos todos los días, por no hablar de crímenes de hace años, que se están reabriendo y vueltos a investigar, ante los avances de las evidencias científicas, pruebas de ADN, etc.

         El Derecho va siempre detrás de la realidad social, y lo cierto es que hoy en día la promiscuidad sexual está a la orden del día, y que hay chicas que salen a la calle a ver “que pillan”, de la misma forma que antes lo normal es que esa actitud fuera más propia del sexo masculino.

         El excesivo consumo de pornografía, sobre todo a edades púberes, hace que los chicos y chicas quieran “imitar” a esos actores, realizando toda clase de escenas, a cual más atrevida, sexo en grupo, etc., consentido y buscado por todos ellos, con independencia de su edad.

           Por otra parte, ¿conocen ustedes alguna mujer que no mienta sobre su edad…?

         Las chicas jóvenes suelen añadir varios años a los que realmente tienen, y a la inversa: a partir de una determinada edad…, comienzan a quitarse años.

         Tengo una amiga y compañera de estudios, por ejemplo, que decía era de mi edad, aunque yo siempre pensé que tenía tres o cuatro años más…, pero de repente empezó a quitarse años, y ahora ya tiene varios años menos que yo. ¡De seguir así, pronto volverá a la primera comunión!

         En definitiva, que en un país que está hundido en la miseria, al borde de la escisión, invadido por millones de inmigrantes que vienen aquí sin trabajo, sin dinero, y muchos sin oficio ni beneficio, etc., nuestros juzgados y tribunales se “entretienen” poniendo unas penas totalmente exorbitadas, injustas, excesivas, y fuera de todo sentido común.

         Pues un juez, fiscal o abogado, lo primero que tiene que ser es una buena persona… Y si encima sabe algo de Derecho, pues mucho mejor. Pero, sobre todo, tiene que tener mucho sentido común, ese del que muchos parece que carecen. Y no dejarse llevar por la opinión pública, las modas sociales o la gran presión de las feministas –o de los separatistas-, pongamos por caso.

         Sobre el caso “Arandina” hay otra cuestión que sigo sin tener clara: si la chica en cuestión, de 15 años de edad, pero habría que ver si aparentaba esa edad o más, pues al parecer frecuentaba las discotecas de mayores, y es posible que tuviera el cuerpo ya formado y desarrollado, etc., iba “buscando” a los chicos, presentándose en su piso, metiéndose en una habitación para “estar” con uno que al parecer la tenía loca, etc., ¿realmente ese chico también la agredió sexualmente, o fue más bien sexo consentido…?

         Es decir, ¿qué sentido tiene condenar a los tres, cuándo ella sí quería acostarse con uno de ellos?

         En definitiva, dan ganas de salir corriendo de este país, solo con billete de ida, ante la total inseguridad jurídica en la que vivimos, siempre a expensas de las “modas” y de la cobardía de muchos fiscales y jueces, que son incapaces de actuar en conciencia, y aplicando únicamente la Ley y el Derecho, sin dejase llevar por la “presión social”.