Que, siendo radicalmente antidemocráticas, antijurídicas  y generadoras de histeria, todos los partidos hasta ahora las han apoyado. Y que quienes lo denunciábamos nos quedábamos en la total marginalidad, encerrados en un muro de silencio por los grandes medios de masas y los partidos. Y esto demostraba palpablemente que tales partidos y políticos son un fraude, auténticas mafias liberticidas, dañinos parásitos de la democracia. Lo mismo puede decirse en relación con la ley de memoria histórica. La verdad es que durante estos años los pocos que criticábamos racionalmente tales  atentados a la democracia podíamos sentirnos casi en muerte civil, encerrados en un gueto. Pues en democracia es preciso llegar a grandes masas y no solo los grandes medios ejercían una censura intimidatoria, sino que las personas que más o menos estaban de acuerdo con nuestras críticas mostraban una pasividad timorata que empeoraba la situación.

 

   Hay además otro problema, y es que al discurso demagógico pero bien articulado de los liberticidas se venían oponiendo discursos desarticulados, a veces extravagantes, sin apenas fondo histórico o con fondo equivocado. Pocas personas entendían la necesidad de una visión más amplia que la mera queja o pequeño contraataque parcial, como denunciaba Demóstenes a los atenienses: “lucháis como los bárbaros que allí donde reciben un golpe allí llevan la mano”.

 

   Bueno, pues parece que eso está cambiando. Para eliminar esas leyes miserables es preciso un discurso, una explicación clara que llegue a millones de personas, y por primera vez el muro del silencio liberticida se está rompiendo, gracias a VOX. Por ello es preciso explicar las cosas, como hay que explicar la historia real de la guerra civil y el franquismo como origen de una democracia que pueda funcionar y mantener unida a la nación. Y esa es una tarea que nos compete a todos los que sentimos algún respeto por nuestro país y por la libertad. Hoy es posible un vuelco histórico que recupere la decisión popular del referéndum de diciembre de 1976: democracia desde el franquismo, no contra el franquismo y sí contra todo lo que representó el Frente Popular, es decir, contra  la disgregación nacional y el totalitarismo.