España, sin Justicia. O mejor dicho, con una in-Justicia politizada y marcial al servicio del lobby feminista y la ultraizquierda.

Caso de los exjugadores del Arandina: el mero testimonio, por despecho, de una chica que fornicó consentidamente con unos chicos, y luego se tomó el desquite vengativo, ha servido para condenar a 38 años de cárcel a esos ex jugadores de fútbol por violación. Esta condena se ha basado exclusivamente en la declaración de la supuesta víctima que no sólo ha cambiado de testimonio varias veces, sino que presumió ante sus amigas de que si los ya condenados hablaban respecto a las relaciones sexuales consentidas que había protagonizado con ellos, “se iban a cagar”. El mero testimonio acusador de una mujer lleva a 38 años de cárcel a unos muchachos.


Caso de la mujer boliviana que asesina a su novio clavándole un cuchillo en el corazón porque quería romper con ella: la Fiscalía pide 12 años de cárcel. Por supuesto, este crimen no aparece en la portada de ningún periódico ni telediario; sólo en páginas interiores y de pasada. La grabación del crimen, efectuada por el asesinado antes de morir, es espeluznante.

Caso del asesinato doloso, cruento y sanguinario de Víctor Lainez por llevar tirantes con la bandera de España: 5 años de cárcel a su asesino, un ultraizquierdista con antecedentes criminales. 5...

Sale más barato matar, que violar. Este es el recadito que nuestra Justicia está dando a los criminales.

En los casos delictivos donde las huestes de la izquierda feminista o las fuerzas antiespañolas instalan su airada y marrullera presión mediática y callejera, los jueces establecen penas para satisfacer a los lobbys y partidos de izquierda sin obedecer a neutralidad e imparcialidad alguna.

Se ha destruido la imparcialidad judicial. Se ha pulverizado la presunción de inocencia. Se ha creado una Justicia politizada y de excepción que sólo acata las órdenes y toques de queda del lobby feminista, y que blanquea a los enemigos políticos de España.

La sentencia que avaló la miserable profanación del cadáver de Francisco Franco sirvió para pulverizar la libertad de culto, la sacralidad de los templos , los derechos elementales de los católicos y la historia de España. El ataque al catolicismo y la venganza contra la historia de España para hacer de la ley y del gobierno un sistema totalitario de control del pensamiento e instalación de la dictadura progre, ya ha tomado su forma. Esta sentencia le ha abierto el camino. La ampliación de la ley de memoria Histórica que pretende Pedro Sánchez es la continuación de la labor demoledora antiespañola dantesca que se apuntala con la sentencia profanadora.

La condena a 38 de cárcel a los exjugadores del Arandina en una sentencia que utiliza como exclusiva prueba de cargo el testimonio de la denunciante, encumbra la destrucción del derecho constitucional a la presunción de inocencia del hombre por el hecho de ser varón. Esta sentencia ha abierto el camino a la anunciada reforma de la legislación penal cacareada tantas veces por la Vicepresidente en funciones Carmen Calvo, jaleada por toda la izquierda, y que se basará en que todo lo que la mujer denunciante diga que fue “sexo no consentido” será considerado violación con su mero testimonio.

Se trata de sentencias que sirven para generar impacto mediático, imponer gradualmente un nuevo estado de conciencia social que acepte la aberración con normalidad y llegar al dominio despótico de leyes que darán contenido y forma a la dictadura izquierdista disfrazada de democracia.

Así pues asistimos a un momento histórico de podredumbre politizadora extrema del poder último que debiera garantizar la igualdad, la libertad y la justicia que se pregonan como valores superiores de nuestro ordenamiento jurídico y que es el poder judicial. La mafia socialista ha pergeñado, a través del cambio de cromos con el PP y los separatistas, una Justicia arrumada en el descaro vergonzante de imponer el ideario marxista cultural en toda su esencia y ser zarandeada a placer por el feminismo, el separatismo y los hispanicidas.