"Cornudo y apaleado" es - o era, porque hoy día hay a quien le encanta - el epíteto compuesto que para la mayoría de los españoles de nuestra juventud representaba lo peor que le podían colgar a un ciudadano de a pie. Podrá parecer machista, porque en aquella época apenas existía mariconez en una sociedad que trabajaba muy duro para subsistir y hacer que los suyos prosperaran, como así fue. Eso de que alguien fuera víctima de un atropello de cualquier tipo y encima tuviera que callarse o pagar por ello se nos antojaba un sacrificio insufrible. Y hasta en el 2001, cuando las Torres Gemelas de Nueva York se desplomaban causando cerca de 3.000 muertos y los gobernantes gringos prometieron - y cumplieron - llevar a los autores materiales (que nada dijeron de los intelectuales) ante la Justicia, o cazarlos y eliminarlos como perros, aún persistía la creencia de que las víctimas de cualquier salvajada debían ver cómo los autores de las mismas, tarde o temprano, pagaban ante la Justicia - o ante el comando ejecutor, como le ocurrió a Bin Laden años después. Pero EE.UU., con todos sus posibles defectos, nunca ha dejado de ser un país de patriotas, soberano, independiente y con una innegable dignidad nacional fuera de toda discusión. España NO. A nuestra España le quedan pocos patriotas y como país europeo dejó de tener la soberanía, el honor y la dignidad de antaño desde que en 1978 le dio por adoptar el "café para todos" de esa malhadada Transición y su suelo se cubrió de una advenediza partitocracia inmunda, sumisa y obediente a Bruselas, dispuesta a tragar y nutrir hordas de inmigrantes no-integrables y a negociar con separatistas y secesionistas una desmembración del país a cambio de un puñado de votos. Una especie de "Reino Bananero" mangoneado por 17 reinos de Taifas, a cuál más zafio y derrochón.

 

Valga tan extenso preludio para abordar un tema que, pese al paso de los años, sigue siendo de vital importancia para el honor y la dignidad de España en el contexto mundial. Me refiero a los famosos "Papeles de Villarejo" que el ex-comisario tiene re-copiados, a buen recaudo y en manos no conectadas entre sí. Y lo hacemos porque, estos días, diferentes medios españoles los han resucitado - como hizo "El País" en 2006 con el primer libro que en Francia revelaba la autoría marroquí y la complicidad francesa en el atentado del 11M.  El viernes 22/03 "El Español" de Pedro J.Ramírez publicaba un demoledor artículo que con referencia al escrito remitido por José Villarejo a la Audiencia Nacional, decía que "Según el ex-agente encubierto, los peores atentados de la historia de España se organizaron en el castillo que el rey de Marruecos Mohamed VI tiene a 80 kilómetros de París y las pruebas obran en poder del Centro Nacional de Inteligencia. Villarejo mantiene que el CNI interceptó comunicaciones de dos espías galos, a los que identifica con nombres y apellidos, tras una de esas reuniones" (sic). Como continuación a un anterior escrito, el ex-comisario explica que tras el incidente de Perejil, en el que España tuvo que expulsar a un grupo de militares marroquíes del islote, arrancaron los contactos entre enviados galos y marroquíes en un castillo propiedad de Mohamed VI - Chateau de Betz - ubicado "a unos 80 km de París", que fue adquirido en 1972 por su padre el Rey Hassan II.  

 
Según Villarejo, en 2002 tuvieron lugar en la finca "continuos intercambios de agentes y/o mensajeros, con los propios hermanos del monarca alauí, Mulay Rachid y Layla Mariam, esta última muy controlada por el servicio secreto francés" (sic). En su escrito al juzgado, Villarejo mantiene que el CNI recogió información de estos encuentros y en especial unas "notas internas que se interceptaron al responsable de la DGS francesa (servicios secretos franceses)  con informaciones recogidas del jefe de Inteligencia Exterior marroquí, Ahmed El Harchi y el subjefe de la policía secreta Bembrahim, sobre impresiones de ambos después de uno de los viajes a París". En un apartado de su escrito, el ex-comisario mantiene que estos contactos no solo fueron reales, si no que fueron filtrados a la prensa y publicados en medios de relevancia nacional. Y es bien cierto. En noviembre de 2006, el diario "El País" desveló la existencia de dichos documentos que aparecieron publicados en un libro editado en Francia por los periodistas Catherine Graciet y Nicolas Beau. En su crónica sobre el libro, el diario español subrayaba que un día después de que los españoles desalojasen a los soldados marroquíes del islote de Perejil, la hermana del rey de Marruecos recibió un mensaje urgente de Jacques Chirac"Es ahora o nunca cuando hay que actuar para oponerse a la penetración española en Marruecos". "A continuación se puso en marcha una estrategia para alcanzar ese objetivo", refleja el documento de la inteligencia gala reproducido en el libro periodístico.

 

En resumen: Que los "Papeles Villarejo" parecen reflejar hechos verídicos. Que hay razones más que suficientes para investigar los hechos, aún a posteriori. Que ninguna de nuestras instituciones importunó a "El País" por su revelación en 2006, ni reclamó de ninguna manera la existencia del libro francés, ni nadie está importunando a Pedro J. Ramírez por su actual artículo, ni acusando a Villarejo de mentiroso, etc.etc. - "Quien calla otorga", dice el refrán. Que, de ser ciertos los hechos tal y como se aseveran, es absolutamente imperativo que el CNI "desclasifique" sus notas e informes sobre el caso - aunque por su naturaleza no puedan hacerse públicos - y se inicie una ofensiva diplomática destinada a devolverle a España el honor y la dignidad que unos políticos de mierda, movidos por intereses comerciales y azuzados por los siempre tímidos diplomáticos del palacio de Santa Cruz, le han arrebatado, convirtiendo a todos los españoles en esos "cornudos y apaleados" a los que aludíamos al principio de este artículo. ¿Qué miedo le tienen a un Marruecos con un millón de súbditos residiendo en España, viviendo de nuestra injustificable y no-recíproca generosidad? ¿Qué temor puede producir un conflicto que, en el peor de los casos, dejaría a Marruecos sin muchos recursos económicos y sin salida para sus exportaciones a la UE? Y no seguiremos porque las interrogantes son muchas y en todas ellas Marruecos saldría profundamente escaldado, incluida la alternativa militar como medida de última elección. No olvidemos que el viejo conflicto del Sáhara dista mucho de haber concluido y que España podría fácilmente pagar a Marruecos con la misma moneda activando, capacitando, armando y empujando al Frente Polisario hasta la mismísima alcoba del Moro alauita.

 

¿Y qué decir de Francia? Si se demostrara que los franceses jugaron un papel en la planificación del atentado, habría que llevarlos ante las instituciones europeas y ponerlos en la picota, exigiendo una disculpa pública y cuantiosísimas indemnizaciones para todas las víctimas del 11M, tanto familiares de fallecidos como de heridos de toda categoría, así como daños y perjuicios materiales y punitivos sin la menor piedad; algo que al bobo de Macron, en su actual lucha por la supervivencia política, no le vendría muy bien que digamos. A título extremo, si las instituciones europeas - y la OTAN en relación con Marruecos - no tomaran partido por las reclamaciones españolas, habría que ir pensando en una salida de ambas instituciones y en la búsqueda de nuevos socios - que no faltan candidatos - que sepan respetar los intereses, el honor y la dignidad de un pueblo que no se mereció lo ocurrido el 11M. 

 

Y, como siempre, una consideración final: No olvidemos que el CNI y sus antecesores han estado bajo el control del PSOE, del PP y de nuevo del PSOE, y que es sobre esos dos partidos - y sobre el que acabe gobernando después del 28A - sobre los que debe recaer la indignación de todos los españoles bien nacidos si, después de todo lo publicado, siguen poniéndose de perfil y los "papeles del CNI" siguen escondidos por miedo al qué dirán. Desde estas modestas líneas, exigimos la inmediata "desclasificación" de los documentos del CNI, el careo de su Director con el ex-comisario Villarejo (si procede), y el estudio de un Plan de Contingencia por si España tuviera que ponerse brava de una maldita vez y pedir explicaciones e indemnizaciones a los países involucrados en la salvajada del 11M. Por ende, creemos que el PSOE, que tanto se aprovechó del atentado y que semanas después del mismo pasó a controlar el CNI, está en deuda con el pueblo español y debiera pedirle perdón de rodillas. Nunca nadie en la historia del parlamentarismo español actuó con mayor bajeza, mayor zafiedad y mayor hipocresía que el partido hoy "okupado" por Pedro Sánchez, cuyo primer viaje oficial fue precisamente a Marruecos a hincarse ante la tumba del mismo Mohamed VI que, según dicen Villarejo y los periodistas franceses, hizo volar los trenes el 11M.  Pobre España pobre, en manos de quién está...