Ilegítimo, ¿sigue usted atrincherado en su conejera monclovea o, cual Willy Fog, prosigue reventando los cielos con su Falcon? Lo mismo da. Más allá de enviarle abundantes mensajes cuando de aliviar mi esfínter anal se trata, plugo a vuecencia que dedique algo de su áureo tiempo a este a perplejísimo súbdito. Pedro, Pedro, acrisolado camaleón, boxeador sonado, arrastrada gusarapa, glorioso esquizo, comecoños de neomonjas, vacuo tagarote, personaje dizque humano, perfecto y acrisolado sulquivagante pretensor de Estolo, ¿cómo semejante nadería personal pudo llegar tan alto? La suerte, imagino. Obviamente el talento, no. Y el milimétrico y concienzudo uso de todo tipo de añagazas de dudosa ética. Además de poseer una enfermiza obsesión por el poder, los rasgos psicopáticos de su personalidad se detectan con demasiada facilidad. Perdedor nato, solo llegaste al poder a través de trampas propias de tahúres de mancebía. Recuerda a Elena Arnedo, Solbes, Narbona. Y la postrera, arrebatarle extrañamente la púrpura a ese descacharrante ente leptosomático de apellido Rajoy y de nombre, Mariano. Siempre con el azar como fiel aliado. En tu caso, presidente, la casualidad no es el guiño de Dios, sino más bien de Satán. 

 

Arrogante, embustero, ególatra y, sobre todo, liberticida

 

Tus extremadas quimeras ególatras emboscan al perdedor que siempre fuiste. Tu soberbia, mero mecanismo de compensación psicológica. Tu notable fracaso como mediocre jugador de baloncesto en el Estu te marcó a fuego. Seguro. El invento de tu intento de asesinato, emulando a JFK, abunda más en la tesis. El pedricida, con escopetas de feria, navajitas plateás y lanzapatatas. Toda la manipulación se halla al servicio de tu diabólica soberbia. Populista, todo lo que propones son juegos de artificio, egocéntricos y engañadores. Complacerte y condescender con las ignaras hordas que te votarán mientras desgarras y polarizas a los españoles. Totalitario y liberticida, la palabra dictador se ajusta en tu caso tanto como a tu odiado Franco. Digámoslo de otra manera, eres un Franquito de izquierdas, pero sin ninguna de las virtudes del ferrolano. Cuando la chusma parlamentaria que te apoya no lo hace, recurres a decretazos, inagotablemente. Tus comisiones de la Verdad, la sociata supongo, la que provocó nuestra incivil guerra civil. Reinventar la historia, lo mismo que se re innova el lenguaje. Graznaste en su día que "nosotros tenemos una hoja de ruta clara, firme, determinada. ¿La queremos hacer a través de Presupuestos Generales del Estado? Sí. ¿Que no? A través de modificaciones presupuestarias con reales decretos leyes. Así de sencillo" .Solo amas el poder descarnado. Se te transparente demasiado. Mentiroso compulsivo, esas tesis fraudulentas, y convulso traidor, como pocos gobernantes en nuestra tristísima patria, tu gran fantasía sicalíptica sería amordazar a la prensa realmente disidente. La Escudera Calva ya nos advirtió que la libertad de expresión no lo resiste todo, no lo acoge todo. Con la coartada de las fakes news, cuando resulta que vuestra guapocracia no es más que es una enorme fake.

 

Bueno, te dejo, voy al excusado a enviarte otro mensaje más rotundo y de más alta solidificación. No te mereces menos.

 

Dilecto presidente, nos vemos en el infierno, Dinamita pa`los pollos mediante. Buen lugar para cocernos, el averno. Seguramente, tú seas más rápido en la carretera, pero yo beso antes a las camareras.

 

Allí nos vemos.

 

Aquí, un amigo. Semper fidelis.

 

Luys Coleto

 

Post Scriptum. Dile al colega Soros y sus mariachis, cuando gires reunión, que no molesta tanto el porculito que nos dan, sino lo seguidito que lo hacen.