Uno de los hombres que más empeño está poniendo con el Gobierno en desenterrar a Franco. En profanar su tumba. Fue el último director general de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas del Gobierno de UCD (1982), miembro del Patronato del Museo del Prado (1993-2003) durante una etapa en la que se produjo la ampliación y transformación de la pinacoteca; director gerente de la Fundación Caja Madrid (1996-2002) y secretario general de la Fundación Colegio Libre de Eméritos. Y además, nieto de Víctor de la Serna el periodista falangista y bisnieto de Concha Espina que se declaraba admiradora de Franco...e incluso afiliada a la sección femenina de Falange. 

Su abuelo Victor de la Serna

Formó parte de la tertulia literaria falangista La Ballena Alegre durante los años de la Segunda República, formando parte del grupo de poetas fascistas que rodeó a José Antonio Primo de Rivera. De la Serna fue un miembro importante de Falange en Santander y «militante de inconmovible fidelidad al nazismo». Tras el estallido de la Guerra civil logró pasar a la zona sublevada, donde se puso al servicio de los rebeldes. Llegó a colaborar con la revistas falangistas Jerarquía y Fotos, y también con la Oficina de Prensa y Propaganda de Salamanca. Durante esta etapa fue un partidario incondicional del líder falangista Manuel Hedilla, del cual en 1937 publicó un artículo que lo definía como «uno de los hombres más importantes del mundo».

Fue encarcelado a raíz de los incidentes que precedieron a la promulgación del Decreto de Unificación. Tiempo después sería puesto en libertad y se trasladó a San Sebastián, desde donde habría mandado un telegrama de adhesión al «generalísmo».

En 1939, con el final de la contienda, se trasladó a Madrid. En la capital dirigió el diario Informaciones, y allí trabajó también para la embajada de la Alemania nazi. Informaciones fue, bajo su dirección, el periódico «más pro Eje de todos los periódicos de Madrid». El propio de la Serna efectuó viajes a Berlín en 1941 y en enero de 1943 además de una visita el Frente Oriental de la Segunda Guerra Mundial junto al conde de Mayalde.[14] Ha sido colocado como uno de los informadores de la red GRILLE en torno a «Walter Mosig», miembro del Partido Nazi enviado a España en 1936 como asesor policial. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial abandonó la dirección de Informaciones, debido a su identificación excesivamente comprometodora con las posiciones del Eje. Pasaría a asumir la dirección del periódico madrileño La Tarde.

Amigo personal del nazi argentino Carlos Fuldner, de la Serna lo protegió durante su estancia en España.[17] Usando sus estrechos contactos con la Cruz Roja Española, posteriormente colaboraría con Fuldner y otros en la fuga de refugiados nazis hacia Sudamérica. También fue un gran amigo del líder nazi Otto Skorzeny, antiguo líder de comandos durante la guerra mundial. De la Serna llegaría a actuar como testigo de Skorzeny durante su boda en El Escorial, en 1954.

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Foto del abuelo del "profanador" junto a Arias Salgado, varios jefes nazis y ante un busto de Hitler

Su bisabuela Concha Espina

Fue una mujer peculiar que nunca quiso seguir los dictados de una sociedad que le quedaba pequeña. Por eso se hizo falangista. Y por eso decía que admiraba a Franco. Sus fuertes convicciones católicas le hicieron condenar el feminismo y afiliarse a la Sección Femenina de Falange, desde donde luchó por la verdadera mujer. Al cumplir los veinticuatro años se casa con Ramón de la Serna y Cueto con quien marcha a vivir a Chile. Allí nacerán sus hijos Ramón y Víctor. De nuevo en Mazcuerras nacerá José, Josefina y Luis.

Es probable que su abuelo y su bisabuela se esten revolviendo en la tumba, viendo como uno de sus descendientes está cometiendo una de las mayores tropelías de la Historia de España en los últimos años.

El que a lo suyo se parece, honra merece y el que desprecia a los suyos, pues deshonra será lo que merecerá.