Recientemente hemos visto o leído una noticia en los medios de comunicación, y por ser referente a violación de mujeres, pues de gran alcance. De todos es sabido el acto en el que varios hombres de origen magrebí agredieron a una pobre chica, viéndose esta desamparada en cierto momento ante el acoso de los citados cabrones.

Pero a lo previsible que suele ser lo que se dice en estos casos, a saber: “Pobre chica, menudos chorizos”, “Hay que luchar para que esto no vuelva a suceder”, … yo digo lo siguiente: “¿Hasta qué punto es eso, previsible, lo que ha sucedido?” Y lo digo, por la cuestión de que las investigaciones del caso citan que la chica se había citado con uno de los agresores. Y claro, ¡menudos agresores! Todo lo cercano o vinculado con los moros, es lógico que esté ensuciado y/o conlleve problemas; tal y como son ellos, unos liantes y unos farsantes auténticos. Personas, las cuales, son incapaces de razonar y que están en este país para intentar llevarse lo máximo posible sin servir a una sociedad que les brinda unos derechos ganados a pulso por los españoles de pro que nos precedieron.

Ya, como era obvio y previsible, han condenado tal hecho todos los partidos políticos, incluido Vox. ¡Ojo con este partido! Paulatinamente se va alejando de la lógica común que tanto defienden, y va vendiendo sus palabras en favor de obtener más votos (la falsedad y el sinsentido de los partidos políticos y de la democracia actual). Ha condenado los hechos (que hasta aquí no está mal), pero ha alzado la voz pidiendo a las administraciones un control mayor sobre estas situaciones. Con esta actuación, su postura para con la idea de la igualdad de género queda en entredicho.

Si a lo comentado antes sobre tales señores, le unimos que la chica lo ha buscado, … pues normal que se obtenga tal consecuencia. Que no buscaba eso, pues es lógico. Pero que sabía que podía pasar, pues también era previsible, y ella lo sabía, porque cualquier español sabe que cuando tratamos con moros debemos de seguir una regla de invención propia como: “cubre tu mochila y no des ni una peseta”.

En estos casos, como el actual, todo hay que relativizarlo, ni todo es tan claro como lo ven los progres ni tampoco ver el polo opuesto; en este caso se han juntado los dos condicionantes, y como es lógico y previsible, esto iba a pasar, y se sabía.