El pasado día 22 de enero, un taxista, en una manifestación que se estaba desarrollando en la autovía A-2, en Madrid, se abalanzó, como si de hierro fuera, sobre un coche VTC, resultando gravemente herido por su propia temeridad. El conductor del coche continuó con su trayecto y, posteriormente, se presentó voluntariamente ante la Guardia Civil para prestar declaración.

 

Un vídeo que se ha difundido ha servido para comprobar con certeza los hechos que se produjeron, en los que no es posible apreciar responsabilidad penal del conductor, aunque si que podría pensarse en la existencia de responsabilidad civil. La Sentencia del Tribunal Supremo 768/2010, de 26 de noviembre, indica que “La culpa exclusiva que conlleva la exclusión de responsabilidad, exige que la conducta de la víctima ha de carecer de las más elementales diligencias, de modo que fuese la única total y exclusiva originadora del resultado lesivo”, pero hay que tener presente que la Sentencia del Tribunal Supremo 1130/2008, de 12 diciembre, destaca que “En el caso de accidente de circulación con víctimas ajenas a la circulación de vehículos, como es el caso de los peatones, debe rechazarse la interpretación de que la responsabilidad del conductor es paralela a la responsabilidad de la víctima negligente, pues la ausencia o moderación de la responsabilidad del primero deriva de la falta de imputación objetiva a pesar del riesgo creado, y no de una responsabilidad subjetiva del conductor paralela a la posible responsabilidad subjetiva de la víctima por los daños causados”, siendo cierto que, “Como consecuencia de ello, debemos concluir que es plenamente correcta la doctrina de aquellas Audiencias Provinciales que mantienen que no es de aplicación la exención de responsabilidad del conductor o la concurrencia de culpas prevista en el artículo 1 LRCSVM, al menos cuando, contribuyendo a la producción del resultado dos conductas, la del conductor del vehículo de motor y la de la víctima ajena a la circulación de estos vehículos, la conducta del conductor es de tal entidad cuantitativa y cualitativa que se constituye en causa determinante de la colisión, aun cuando exista una contribución causal de la víctima de escasa entidad o desproporcionada en relación con la del conductor del vehículo de motor”.

 

Realmente, es difícil imaginar que se pueda llegar a declarar por un juez el derecho a una indemnización para el taxista, ya que él mismo contribuyó de manera exclusiva a la producción del daño que sufrió al arrojarse sobre el vehículo VTC. Si no hubiera realizado el acometimiento contra el coche, no habría sufrido daño alguno por el conductor, que obró correctamente en un momento en el que deseaba huir lo antes posible sabiendo lo que le podía suceder en el caso de quedarse unos minutos más allí parado.

 

Más allá de los razonamientos jurídicos que puedan existir sobre la responsabilidad civil del conductor del vehículo VTC, hay que reconocer que el mayor problema que tener no sería la demanda que pudieran presentar contra él, sino la paliza que podría recibir si terminan identificándolo los taxistas, que, desgraciadamente, están obrando en muchos casos como si de una guerra se tratara.