Había pensado escribir hoy sobre Venezuela, para decir que deben ser los venezolanos los que decidan su propio futuro. Esto va por supuesto, por los EEUU y por todos aquellos que, desde el “Partido de la Guerra” en el mundo, intrigan para que sus respectivos países se metan en situaciones que al final devienen en una debacle estratégica. Los EEUU son un buen ejemplo de ello: en el asunto de Venezuela, los “Bolton”, los “Pompeo” de turno y su clan aspiran a “poner sobre la mesa la opción militar”. Parece mentira que no hayan aprendido nada de los últimos veinte años y del desastre en el que la cábala de neoconservadores ha metido a Washington. Esperemos que la dudas de Trump se deban a un esfuerzo racional por no complicar las cosas.

 

Pero no: he preferido escribir sobre FACUA, una ONG supuestamente dedicada a defender los derechos como consumidores pero que goza de un notabilísimo sesgo ideológico que nos hace pensar que son muy otras sus intenciones. Esto se deduce de la voluntad de FACUA por imponer a los madrileños sus taras personales sobre criterios de consumo y hacer pasar por “derechos de consumo” sus prejuicios ideológicos e interpretaciones discutibles. La defensa de los derechos de consumidores y usuarios es una realidad en todo el mundo. En España hay varias leyes sobre seguridad de los productos, seguridad alimentaria, etc, algunas que podrían sin duda mejorarse y muchos casos en los que se puentea arteramente la ley. Pero a FACUA le preocupa la campaña de El Corte Inglés por el día de la madre, que consideran “retrógrada”, “casposa” y considera una “nueva campaña machista”. ¿Y todo por qué? Pues porque la campaña de El Corte Inglés presenta a las madres con el texto “97% entregada, 3% egoísmo, 0% quejas, 100% madre”. FACUA ha decidido interpretar el mensaje en clave de los delirios feministas, tan proclives ellos a constituir en cuanto se puede una especie de “comité central del partido” con derecho de veto sobre la vida de cualquiera. Por lo que a mi respecta, ese 0% de quejas de la madre sensata y auténtica se refiere a su propia condición de madres. Así que no veo a qué viene la denuncia de FACUA ante la Dirección General de Comercio y Consumo de Madrid. Ninguna madre sensata y sana mentalmente se queja de serlo; podrá protestar de esta o aquella cuestión pero no se su maternidad y la campaña de El Corte Inglés es perfectamente interpretable en ese sentido. Solo una sociedad enferma como la nuestra homologa como ideas respetables y no como patologías andantes a movimientos contra la procreación y similares. En el diario “El Mundo” he leído en el pasado a madres que abominaban de sus hijos y, en su demencia, salían a la prensa a decirlo. Pobre gente. El feminismo da crédito a variantes de este tema. Que el feminismo está en guerra contra la maternidad no es ningún secreto. Están en guerra contra la maternidad “retrógrada y casposa”, dirán. Pero ocurre que para ser madre o padre de verdad es efectivamente necesario, como dice El Corte Inglés, maximizar la entrega, minimizar el egoísmo y suprimir la quejas para sustituirlas por una actitud constructiva y proactiva a la vez. Se ve o estas cosas le parecen mal a FACUA porque pretende adaptarlas a sus clichés de mujer explotada por una marido brutal, etc, etc o bien FACUA quiere que su relato de los hechos sea el único e indiscutido y por eso denuncia ante un organismo del Estado: porque quiere elevar a norma legal sus prejuicios. El paso siguiente es denunciar a los que, en su interpretación sesgada, son partidarios de lo que ellos consideran “delictivo”; luego vendrán “fiscales especiales”. Estamos en el camino al “crimental” del “1984” orwelliano, si es que no hemos llegado ya.

 

Así las cosas, en este día de la madre quiero recordar a la mía, que efectivamente cumplió la regla de El Corte Inglés y por lo demás hizo lo que quiso y protestó por lo que le dio la gana, salvo por el hecho de ser madre. Fue la mejor madre que se puede imaginar, algo así como mi esposa, también encantada de ser madre y que se identificará de muy buena gana con la campaña de El Corte Inglés pese a protestar, como yo, por la existencia de estos “comités centrales del partido” que quieren imponerte su “salvación” recurriendo, si hace falta, al monopolio de la violencia estatal.