No quiero dejar de aprovechar la hospitalidad y amabilidad que desde hace unos meses me brinda El Correo de Madrid, sin duda una de las muy buenas cosas que me han ocurrido en este año que está a punto de finalizar, para desear a todos los que día a día lo hacen posible --a los componentes de su magnífico equipo, al resto de colaboradores y, por supuesto, a todos sus lectores--, para desearles, junto a sus familias, unas muy felices Navidades y un próspero Año Nuevo; aunque los nubarrones en el horizonte de nuestra Patria nada bueno presagian.

Quiero también animar a todos a seguir el año que viene, aún con más ahínco si cabe, en la brecha, en la lucha, en el combate, sin desmayo, impasible el ademán, fieles a nuestra Santa Fe, cuya victoria final está asegurada por prometida, y fieles a España, a la única verdadera y posible: la España una, grande y libre.

¡Viva España!