Durante las últimas semanas hemos asistido a la machacona repetición de la misma mascarada por parte de los partidos de centro derecha. Un PP necesitado de mantener o recobrar antiguas poltronas, y un Ciudadanos empeñado en ser lo que las urnas le han negado, intentando negociar los sillones a repartir, como si fueran los dueños de la situación, sin contar con la tercera parte (Vox) imprescindible para conseguir el poder.

Aupados en no se sabe qué sentido mesiánico de su propia existencia, tanto PP como C´s han pretendido quitar legitimidad a Vox (y a los millones de españoles que le han votado), pretendiendo que debían ser sus lacayos, darle sus (nuestros) votos a cambio de nada, y quedarse tan contentos porque le hacían el favor de dejarse votar.

Y he aquí que Vox no se pliega a esa pretensión; que Vox exige unos mínimos en los programas que le piden que vote; y que Vox, ante el cinismo de C´s -no quiero hablar contigo porque me mancho y Macron me ordena que no lo haga, pero dame tus votos-, se planta y niega esa servidumbre que los señoritos del cortijo le exigen.

Y entonces, ocurre que todas las voces de la prensa y la radio y la televisión de derechas claman contra Vox, porque -dicen- va a permitir que gobierne el socialcomunismo en autonomías y ayuntamientos. Todos ellos contra Vox, en un intento de que sirva de propaganda contraria en caso de repetición electoral.

Indudablemente, Vox es -en ese fallido triunvirato- el partido que peores perspectivas tiene. Lo es porque, haga lo que haga, va a perder.

Si otorga sus votos a PP y C´s de forma gratuita, como estos quieren, Vox puede perder muchos votantes que acabarán pensando que para ese viaje no hacían falta alforjas, y que para entregar sus votos al PP mejor es votarle a los populares directamente. También perdería los de todos cuantos -viendo en Vox algo menos malo que el resto- lo hemos votado, pues si nuestro voto acabara en PP y C´s, sin que se manifestara en algunas medidas de gobierno, pensaríamos que no merecía la pena ir a votar en la siguiente convocatoria.

Pero tiene también la vertiente contraria; la que quienes le han votado para indicarle al PP que hay votantes que no se acaban de ver representados en sus programas, y que nunca perdonarían que gobernara comunidades y ayuntamientos el PSOE por no dar Vox su brazo a torcer.

En cualquiera de los dos casos, Vox se halla en una encrucijada de la que difícilmente podrá salir sin perder buena parte de los apoyos que actualmente tiene. De esa idea -que el último CIS, caso de creérnoslo, indicaba-, pretende valerse C´s, esperando que en otra convocatoria electoral Vox caiga a niveles casi testimoniales y sus amos franceses queden satisfechos.

Difícil papeleta la de Vox, porque tome la opción que tome va a perder. Motivo de más para, aún a costa de esa disminución de votos futuros, mantener los principios. Es lo que mejor puede justificar su existencia.