Durante la campaña de las últimas Elecciones Generales el Partido Popular (PP), en lugar de intentar convencer al mayor número de electores (preferiblemente entre los 10,5 millones de electores que se han abstenido y entre los votantes del PSOE que no tengan el sentido del voto marcado a fuego) se han dedicado, como siempre, a intentar arañar votos de otros partidos de centro derecha y de derechas con las viejas y gastadas trolas que repiten como loros campaña tras campaña.

Ahora, con los resultados reales ya conocidos, y sabiendo por tanto el número de votos y de escaños obtenidos por cada formación en cada una de las 54 circunscripciones podemos comprobar cuanto había de verdad y –sobre todo – de mentira en el argumentario de las plañideras del PP.

 

  1. “El voto a Vox es un voto perdido”

Veamos de verdad cuantos votos de los recibidos por cada partido han sido “perdidos” o “inútiles”, esto es, cuantos votos de los que realmente han obtenido no han servido para nada, pues no habría variado su número de escaños aunque no hubieran recibido esos votos.

Los votos que no han servido para nada son de dos tipos:

  • Los votos obtenidos en circunscripciones (provincias) en las que el partido en cuestión no ha obtenido ningún escaño (los llamaremos “votos perdidos”).
  • Los votos que en cada provincia en la que si han obtenido escaño no han sido necesarios, pues por la aplicación de la ya famosa ley D’Hondt (promedio mayor) habrían obtenido el mismo número de escaños en esa provincia aunque no hubieran recibido esos votos (los llamaremos “votos inútiles”).

Pues bien, haciendo el cálculo provincia a provincia -en un simple ejercicio aritmético que no es discutible- y sumando para obtener el total nacional, resulta que los votos realmente perdidos o inútiles de cada partido han sido los siguientes:

Como se observa en la tabla anterior (e insisto, es pura aritmética y por tanto no discutible) el número de votos de PP y Vox que no han servido para nada son prácticamente los mismos (489 mil vs. 506 mil). Que no nos cuenten milongas …

 

  1. “Para echar a Sánchez el voto útil es el voto al PP”

La cantinela del “voto útil”, repetida cansinamente por el PP elección tras elección desde la aparición de Vox se demuestra, una vez más, que es falsa.

Según el análisis sobre trasvases de votos publicado en El Mundo y elaborado por Sigma Dos, el 10-N hubo 416 mil antiguos votantes del PP que votaron a Vox, a la vez que hubo 135 mil antiguos votantes de Vox que votaron al PP, lo que hace un trasvase neto de 281 mil votantes del PP a Vox. Si, como dice el PP, ese trasvase de votos del PP a Vox deteriora el resultado de lo que ellos llaman “centro derecha”, si no se hubiera producido tal trasvase el resultado (nº de escaños) en la suma de PP+Vox habría sido mejor que el realmente obtenido (141 escaños). De nuevo, a partir de los resultados reales (nº de votos provincia a provincia), suponiendo que esos 281 mil votos no se hubieran marchado del PP a Vox [1] y aplicando la ley D’Hondt resulta que el PP habría mejorado en seis escaños (de 89 a 95) pero Vox habría bajado en siete (de 52 a 45), perdiéndose un escaño en la suma (140 vs. 141) [2] ¡que lo gana el PSOE! [3].

Segunda milonga, y ésta más peligrosa pues si los votantes de Vox se creen la trola puede llevar a deteriorar el resultado del “centro-derecha” (sic).

 

  1. “La gran coalición PP+Vox+Cs (España Suma) habría servido para desalojar a Sánchez de la Moncloa”

Con los resultados reales del 10-N, provincia a provincia, es muy sencillo simular cuales hubieran sido los resultados (nº de escaños) de esa “gran coalición” que ansiosamente deseó el PP y que, como es lógico, no salió adelante, pero para ello hay que hacer un supuesto sobre qué número de votantes de los que han votado al PP, a Vox o a Cs por separado hubieran votado a esa “gran coalición”.

El caso óptimo para los defensores de “España Suma”, pero también el más improbable, es que todos los que han votado a PP, a Vox y a Cs hubieran votado a “España Suma”, pues no es razonable pensar que alguien que no ha votado a ninguno de esos partidos por separada fuera a votar a una coalición formada por los tres.

Si se aplica la ley D’Hondt con los resultados REALES (nº de votos) provincia a provincia, suponiendo que todos los votos de PP, Vox y Cs hubieran ido a “España Suma”, esta coalición hubiera obtenido 174 escaños (casualmente casi la mitad exacta del hemiciclo), al borde por tanto de la mayoría absoluta, que fácilmente se hubiera obtenido con Coalición Canaria o Teruel Existe. Por tanto, en ese supuesto absolutamente más favorable, se habría conseguido echar a Sánchez, como decía el PP.

Sin embargo, siendo realistas, es altamente probable que muchos votantes de Vox, que vienen fundamentalmente de la abstención, no hubieran votado a ese ‘totum revolutum’ y que, así mismo, muchos votantes de Cs, que piensan que son socialdemócratas, progresistas y centristas, no hubieran votado a una coalición en la que está un partido para ellos “ultraderechista”. Pues bien, solo con que un 10% de los votantes de PP, Vox y Cs por separado no hubieran votado a España Suma, los 175 diputados pasan a ser 162 diputados, claramente insuficientes para formar gobierno; y, en ese caso, ¿quién apoyaría o al menos facilitaría un gobierno en el que esté Vox, aparte quizás de Coalición Canaria y Teruel Existe? Nadie, por lo que iríamos a unas terceras elecciones o, lo que es peor, a un Frente Popular 2.0 “a lo bestia”, con el efecto pernicioso para España de haber hecho desaparecer a Vox (¿quién se iba a fiar en el futuro de un partido que menos de un año después de nacer, y cuando está creciendo de modo fulgurante, se disuelve en una coalición con PP y Cs?), a cambio de “salvar” a Cs, pues al estar integrado en la coalición su debacle hubiera pasado desapercibida.

Tercera manipulación del PP, que con España Suma trataba solo de “tapar sus vergüenzas” (aunque hayan presentado el resultado electoral como un gran éxito, pues para un partido que llegó a obtener más de 10 millones de votos hace no tanto tiempo quedarse en la mitad, 5 millones, es un gran fracaso) y destruir a Vox, sabiendo que no iba a servir para echar a Sánchez.

 

Señores del PP, dejen de una vez de disparar contra el enemigo equivocado y dedíquense a limpiar su partido de corruptos, oportunistas y profesionales de vivir de la política a costa del contribuyente y a convencer a los más posibles de esos 24,5 millones de españoles que o no han votado o han votado a partidos “anti España”. Sus pamplinas ya no se las cree nadie.

 

 

 

[1] Se ha supuesto que los 281.000 votos que salen de Vox hacia el PP se reparten provincia a provincia proporcionalmente a los votos reales obtenidos por Vox.

[2] Provincias en las que el PP gana un diputado a costa de Vox: Alicante, Avila, Leon, Segovia y Zamora. Además el PP gana uno en Barcelona a costa del PSOE. Adicionalmente, Vox pierde un escaño en Madrid y otro en Baleares a favor del PSOE.

[3] El PSOE gana uno en Baleares y otro en Madrid, pero pierde uno en Barcelona.