Escribo sin conocer el final del rescate del pobre Julen, pero con los peores presagios, dado el tiempo transcurrido. ¡Dios quiera que me equivoque!

         Su rescate ha supuesto un mazazo de realidad en la conciencia de los españoles, demostrando que todos juntos somos un gran pueblo, sin politicastros, autonomías e imbéciles que solamente nos chupan la sangre, matándonos a impuestos…

         Una sacrificada guardia civil, los bomberos, siempre profesionales, los heroicos mineros de Asturias, y un pueblo andaluz solidario han hecho lo que parecía imposible.

         Pero me asombra y sorprende el cinismo de una buena parte de la sociedad española, por no decir toda, y el vampirismo de la mayoría de los medios de comunicación, buscando el lado sentimental de la noticia.

         Cada año en España se asesina a más de cien mil niños indefensos, en el vientre de sus ¿madres?, y eso no parece importar a nadie, y menos que a nadie, a las propias portadoras de esa vida natural, desde la concepción hasta el momento de su asesinato…

         Solo una sociedad enferma, que ha perdido todos los valores, que es incapaz de reproducirse normalmente, y que prefiere importar inmigrantes a aumentar su población autóctona, es capaz de compadecerse por el pobre Julen, hasta extremos realmente sorprendentes, mientras que le da igual que cada día mueran unos trescientos niños, asesinados en esos mataderos llamados clínicas abortistas.

         La figura de Herodes Rajoy emerge detrás de los más de setecientos mil años indefensos, asesinados, repito, durante sus siete años de mandato.

         ¿Cómo puede dormir tranquilo este individuo, y los dirigentes del partido podrido que le apoyaba, y al que representaba…?

         Por no hablar de ese Tribunal Constitucional que debe de llevar nueve o diez años “estudiando” la ¿futura? Sentencia contra la ley del aborto de Zapatero, ese desastre para España, y para Venezuela.

         ¿Estarán esperando al Día del Juicio Final para solucionar todos los pleitos pendientes, mediante la llamada acumulación de autos?

         Muchas veces me dan ganar de “bajarme” de España, pues aquí nadie piensa con dos dedos de frente, o los que lo hacen, no tienen el valor de decir nada, y se callan como putas.

         Y que me perdonen las putas, esas señoras que, por lo menos, no engañan a nadie.