Qué se os ve el cartón, majetones. El encadenamiento de tropelías, intrigas y añagazas varias que lleva perpetrando el PSOE durante las últimas calendas para llevar a cabo un posible pucherazo es de traca. Prosiguen en su empeño de no dar puntada sin hilo.

Sin incidencias y sin carné

Todo da comienzo con un exjuez cómplice de torturadores, Grande Marlaska. El ministro de la porra obligará a firmar a los funcionarios encargados de la transferencia telemática de los datos de las actas un documento que les impida taxativamente notificar cualquier clase de incidencia acaecida durante el vaporoso trasvase de datos. Otrosí: el voto por correo se erige como otro legendario pozo sin fondo. Escándalo de los escándalos. Agravado, aún más, con el hecho de que se esté permitiendo emitir el voto sin solicitar previamente cualquier identificación legal. Piensen en los mayestáticos fraudes que se pueden concebir con ancianos, discapacitados, locos de atar. O con cualquiera. Para dementes, los que nos gobiernan.

El poder para disfrutarlo y abusar de él

Sobre la espuria utilización sociata de las instituciones, qué decir. Hasta la Junta Electoral Central le dio un toque al Perínclito moncloveo. El CIS tezaneril, el suculento cortijo de Cum Fraude. Y, por supuesto, cimera inquietud: el recién vomitado decreto-ley 14/2019 del pasado 31 de octubre que permite al gobierno cerrar redes sociales y páginas web sin orden judicial “por razones de seguridad pública”. O, desde luego, la decisión del Instituto Nacional de Estadística de poner en marcha para los días siguientes a las elecciones un sistema de rastreo de móviles. Nocturnidad y alevosía. Mala gente.

Malas prácticas

Y, otro clásico que no muere. Los incidentes extraños, muy extraños. Colapsos en Correos por un fallo de otro monstruo, aparte de Indra: Telefónica. Todo muy sospechoso y muy rarito. Y todo tan matemáticamente oportuno. El clásico apagón. Recuerden el arquetípico hiperfraude de las elecciones mexicanas de 1988 con su correspondiente e inigualable corte de luz. O el detalle nada nimio de los seis mil milicos que adelantaron su voto para realizar maniobras otanescas poco antes de las elecciones. Lo mismito que el 11-M. O las acampadas indepes chamuscando Cataluña. O los maderos consignados allá sin poder votar. La descojonación.

Taciturna coda

Germinan entes ditirámbicos en la provincia de Huelva. Modificación del censo para dar cabida a extranjeros no empadronados. Se van detectando casos plurales por toda la geografía nacional. Imagino que, llegado el momento, votarán los muertos. Reír por no llorar ¿Qué podemos esperar el 10-N tras leer lo anterior? Pues nada bueno. En fin.