Hay ocasiones en que un ensayo cae en tus manos como un fanal que termina iluminando la oscuridad. Algo semejante me ha sucedido con el breve libro de Guillermo Fernández-Vázquez, ese español atrevido nacido en 1985 Licenciado en Sociología y Filosofía y pertinaz investigador de Ciencias Políticas en la UCM.

De su mano, o más bien de sus letras, me he sumergido en la historia del Frente Nacional francés desde sus orígenes hasta la actualidad a través de pequeños textos sobre los cuales, Guillermo, cual cronista de guerra venido desde campo político ajeno, va abriendo su percepción al movimiento político más sugestivo de Europa.

 

En su discurrir Guillermo provoca mis primeras sonrisas empáticas cuando muestra su perplejidad -y voluntad de entrar hasta la ultima causa- por la filiación de antiguos comunistas a la causa de Marine Le Pen. Es en esa apropiación del lenguaje, de todas las formas de comunicación donde está la clave que ya George Lakoff señalo hace años en su celebre opúsculo “No pienses en un elefante”.

 

Radiografía de la irrupción de esa extrema derecha que abandona las viejas banderas clásicas del “Fascismo” para ser, inicialmente, un movimiento conservador, nacionalista, anticomunista y con un programa liberal en lo económico y profundamente anti inmigracionista y, posteriormente, un movimiento populista transversal y transgresor en sus propuestas.

 

Guillermo Fernández sabe escuchar y leer en todos esos mensajes que emite el Frente Nacional las claves del éxito que ha llevado a este movimiento a las mismísimas puertas del Eliseo. Y sabe leer e interpretar también las claves del ocaso el cual traslada e interpreta sobre otros populismos en suelo patrio español.

 

La tesis de Guillermo al desmenuzar la derrota del Frente Nacional en las pasadas elecciones generales y su posterior reformulación aventura un reposicionamiento de esta formación hacia espacios conservadores para formar oposición a Macron uniendo todo el voto conservador. Esa estrategia de renuncia a lo más transversal y social que tenia el Frente Nacional puede significar su declive.

 

Trasladada esta tesis a España, el autor interpreta el ocaso de Podemos y –puede- que de VOX por los mismos motivos. Si el populismo no interpreta una sinfonía política transversal se marchita. En el caso de Podemos su incapacidad para ser una “Izquierda Nacional” enarbolando la bandera rojigualda y combatiendo el separatismo ha volcado, temporalmente, muchos de sus votos hacia el PSOE e, incluso, hacia VOX en su defensa radical de la Nación Histórica. En el caso de VOX, su renuncia a presentar un programa social para arrebatar todo el voto trabajador a la izquierda y seguir marcando agenda con la cuestión catalana y contraria a la ideología de género, podría limitar (y mucho) la ampliación de espacio político más allá de los 2.700.000 votos ya conseguidos.

 

Un libro para leer – y aprender - con desapasionamiento. Pero con toda la intensidad que el momento político reclama.