Son muchas las cosas que no soporto, masticar chicle con la boca bien abierta, un blandito y sudoroso apretón de manos, el chándal en los aviones y en los acontecimientos deportivos, sobre todo cuando se asiste de espectador. Diera la sensación de que somos nosotros los que saltaremos a la cancha en lugar de los deportistas profesionales. Pero lo que peor llevo es la falsedad, la tergiversación y la mentira. Sobre todo cuando se miente a sabiendas de que se está mintiendo. En España se miente con gran facilidad y se miente en exceso.

A personajes ruines y miserables nos los presentan como libertadores, como héroes, como modelos a seguir. La Izquierda maneja con maestría el arte del engaño y la tergiversación. Son capaces de decir una cosa, hacer la contraria y nunca responsabilizarse de nada. Nos venden como periodos de paz, aquellos que no lo fueron; hablan de golpismo, pero olvidan con facilidad su responsabilidad en los sucesos de la revolución del 34 y sus consecuencias y son fervientes defensores de la democracia cuando las urnas les son favorables. España necesita una nueva transición, la anterior está agotada y fundamentada en mentiras. Se cumple un nuevo aniversario del asesinato del que fuera Presidente del Gobierno, Don Luis Carrero Blanco y aquí siguen sin explicarnos la vinculación y la estrecha relación de la Izquierda con la banda terrorista ETA. No puede haber una autentica transición hasta que la Izquierda pida perdón por el daño y los errores cometidos y asuma su responsabilidad.

La Izquierda debe sincerarse. No basta con haber abandonado el Marxismo, no es suficiente con pasar página en aquello que les conviene y reinventarse la historia, sobre todo la suya propia. Tampoco ayudan los escándalos de la Casa Real y la corrupción generalizada, para idealizar un periodo de tiempo que en definitiva solo favoreció a unos pocos y generalizó de manera vergonzante y vergonzosa la insolidaridad y desigualdades entre españoles de distintas comunidades. Es cierto que España lleva un largo periodo de paz que comenzó en 1939, y fueron personas como el Almirante Luis Carrero Blanco los que lo hicieron posible.

No es justo que se homenajee a criminales y asesinos, que se les pongan calles y nombres de parque infantiles y estadios de fútbol a aquellos que como Carrillo, la Pasionaria o Companys, solo contribuyeron a buscar muerte y destrucción, y que, olvidemos a los que con su vida, hicieron posible este país. Hoy más que nunca, toca reivindicar la figura del asesinado Luis Carrero Blanco. El debería ser el modelo a seguir y el pilar básico de la refundación de una nueva transición.

Me gusta España. Quiero a España, pero la ignorancia es osada, es atrevida. Solo con unos buenos cimientos, solo desde la verdad y la honestidad, podemos recuperar a una nación que está abocada a su autodestrucción.

Miremos al futuro con optimismo, de frente. Reconozcamos que estamos contando historias que jamás existieron. Reconozcamos que esta Constitución tal y como la conocemos fue un error. Reconozcamos que los asesinados por ETA y GRAPO, murieron por España y no por la Constitución. Reconozcamos que este sistema autonómico es inmoral, insostenible e insolidario. Reconozcamos que nos equivocamos y trabajemos todos juntos por una nueva España. Estamos en una peligrosa huida hacia delante, en una situación de no retorno que parece irreversible. La locura de la mentira está llegando al paroxismo y al final, la no asunción de los errores nos conducirá al desastre.