Por increíble que suene, o más bien debería sonar, el Doctor podría ganar las próximas elecciones. Por una parte sabe hacer demagogia y por otra no tiene más enemigo real que VOX, un partido que acaba de emerger casi de la nada y por ello poco consolidado.  No debe olvidarse en ningún momento que el Doctor es la herencia y consecuencia lógica de la política del PP, la cual lo es, a su vez, del PSOE de Zapatero. Sin una referencia histórica no se entenderá nada.

 

Importa recordar el lema con que el PSOE se hizo fuerte: “cien años de honradez y firmeza”. Era un completo camelo, pero reflejaba en dos palabras lo que el pueblo deseaba después de chasco de Suárez y Leopoldo. Aznar ganó las primeras elecciones en un clima de “regeneración democrática”, al que prefirió traicionar de inmediato “pasando página”. No hubo regeneración, pero en su segundo mandato se abrió una esperanza cuando aplicó por primera vez el estado de derecho a la ETA, impidiendo ¡por primera vez desde la transición!,  que el asesinato se tratase como un modo negociable de hacer política.

 

Del éxito con la ETA podrían derivar otros de mayor amplitud,  pero la esperanza se rompió con Rajoy y Zapatero. La visión de Rajoy era la de un chanchullero económico, mientras que Zapatero tenía una visión del estado y del futuro cien veces más amplia. Así logró lo que no habían logrado en 1976 los rupturistas: un tercer frente popular de socialistas y separatistas, nunca demócratas ninguno de ellos y sí hispanófobos de un modo u otro.  Zapatero no fue un cretino cualquiera, como muchos quieren creer: impulsó cambios profundos y decisivos ante las narices de otros políticos incapaces de reaccionar y analistas que no se enteraban de nada. Rescató a la ETA, impuso leyes tiránicas, declaró prácticamente soberanos a los separatistas catalanes, etc.  Tanto el PP como Ciudadanos se hicieron zapateristas (C´s , salvo en la cuestión de Cataluña), y el gobierno de Rajoy terminó de descomponer el régimen de 1978. El Doctor es su legado. 

 

   Si se observa el trasfondo común de la política de todos ellos, se encuentra siempre este fundamento: “el antifranquismo”. El pueblo decidió en el 76 una democracia franquista, por así decir,  es decir, apoyada en los logros de aquel régimen, y estos partidos identifican la democracia con el antifranquismo, lo que les sirve para amparar mil corrupciones y desmanes. Franco no derrotó a una democracia, como se pretende, sino a una coalición de totalitarios, separatistas y golpistas. Que ha vuelto, esta vez con la novedad histórica del  apoyo del PP.

 

 En suma, si en las próximas elecciones ganase el PP aliándose con C´s, la política resultante no iba a diferir mucho de la del Doctor, como está pasando en Andalucía. Y por eso, precisamente, hay probabilidades de que gane este perturbado, a pesar de sus numerosas fechorías en tan breve espacio de tiempo. Para elaborar su política, VOX debería tener en cuenta el carácter de unos y de otros. Echar al Doctor y sus tiorras es importante, pero diferenciarse claramente de los partidos zapateristas también lo es. La estrategia debe ir mucho más allá del objetivo inmediato.