Soy un mal fisonomista. Lo he sido siempre, no es nuevo. No tengo absolutamente ninguna facilidad para recordar y distinguir a las personas por el aspecto de su rostro. Y mira que me he empeñado. Cuando alguien dice de otro que tiene tal o cual cara, nunca me la he podido imaginar. ¡Qué se le va a hacer!

Aunque no sé por qué lo cuento, porque no era esa mi intención, sino que quería realmente comentar dos tuits de un fulano que tiene por nombre Joan Marc y por apellidos Jesús Prades, al que tengo el placer de no conocer y del que hace apenas un par de días no sabía que existía. Si hemos tenido noticia de los mensajes que escribió en twitter es porque, este personaje, es Secretario Nacional de la Asamblea Nacional de Cataluña, la ANC, lo cual me lleva a suponer que se trata de un nacionalista, socialista y ecologista hecho a prisa. Y como tal, antimilitarista. Por cierto, el orden de los factores no altera el producto. Los atributos anteriores, sin duda, son los que le han dado puntos para alcanzar el puesto anterior.

El pasado lunes 26 de agosto, Joan Marc presentó su candidatura al Salón de la Fama de los marxistas miserables ante la desgracia sufrida por los que políticamente no coinciden con ellos. El accidente de un avión militar que se estrelló frente a la costa de La Manga del Mar Menor, en Murcia, fue el detonante de los dos tuits que publicó en su cuenta. El primero de ellos decía: “Contaminando el ecosistema. Espero que ninguna especie marina haya sufrido”. Realmente lo escribió en catalán, pero lo he traducido para facilitar su lectura. El segundo, en la misma línea, iba más allá: “Ya están los capullos del ejército lanzando residuos al mar”. ¡No imagino la podredumbre moral de un tío al que le preocupa más el impacto ecológico que la muerte de otro ser humano! 

Supongo que, cuando lo hizo, debió pensar que era la mar de ocurrente y que sus correligionarios disfrutarían con su ocurrencia. Pero mira por donde, ocurrió lo contrario y los tuits ya no están visibles. El muy cobarde eliminó incluso la cuenta. ¿Qué pasó, machote? ¿No has tenido el valor de mantener la basura que lanzaste a internet? No me extraña.

He dicho que no me gustaría nada estar en la piel de éste, pero no es porque me produzca rechazo la ideología del odio que profesa este individuo y le corrompe el entendimiento. Si lo he dicho es porque supongo que ya se habrá dado cuenta este pobre hombre de que, aunque los haya eliminado, en su vida se podrá olvidar de ellos. Y vivir con algo así, le va a costar. Seguro. Cada vez que lo recuerde, sufrirá un profundo dolor interior. La vileza cometida lo carcomerá como un ácido corrosivo y sentirá una insoportable opresión en el corazón que lo acompañará siempre. Y siempre es siempre. No le va a ser fácil convivir con esas sensaciones porque los efectos emocionales, la pesadumbre y el remordimiento no lo van a abandonar. Por mucho que lo intente, nunca se olvidará de la ruindad que escribió.

La única posibilidad de que en adelante su vida no sea el infierno interior que le espera es que, por el medio que mejor estime, haga llegar su arrepentimiento sincero y pida perdón de corazón a todos los militares del Ejército del Aire en general, y a la familia del piloto de la aeronave en particular, porque el piloto falleció como consecuencia del accidente. De no ser así, tengo la completa seguridad de que no se va a liberar así como así del pesar y la angustia interior que ahora mismo seguro que siente. En el pecado va la penitencia.

¡Ah! Y ya recuerdo por qué he empezado comentando lo mal fisonomista que soy. Porque me gustaría saber cómo es la cara de un tío mierda, para compararla con la de éste. ¡Besugo!