Que el sistema D'Hondt favorece a los grandes partidos en el reparto de escaños no es novedad. Que en circunscripciones pequeñas este favor sea mucho más descarado, tampoco.
Hemos oído hasta la saciedad, en esta campaña a las Generales, que en provincias de pocos habitantes, entendiendo por este tipo de provincias las que aportan cinco escaños o menos, no se vote a partidos minoritarios pues se favorece al que ostente el poder en ese momento. Dicho de otra forma, la fragmentación del voto de la derecha favorecerá al Partido Socialista, en auge con Podemos, cediéndole de forma involuntaria votos a "cascoporro".
El Partido Popular, en un grito a la desesperada, pide que no se vote a VOX, su principal desagüe, ni a Ciudadanos, para así fortalecer a la derecha en estas provincias sólo recordadas en campaña. Estamos hablando de 28 provincias que aportan 103 diputados nada más, ¡y nada menos!.
De esta forma su descalabro se amortigua por la recuperación de escaños que ya cree perdidos. Pero no contemplan que quizá, en estas diminutas provincias, recordadas como "El disputado voto del Sr. Cayo" el giro de este voto, haya sido mayor de lo esperado, y los que se queden sin escaños sean ellos en favor de VOX o Ciudadanos.
De la misma manera le está ocurriendo al PSOE, que cree estar recuperando todo lo perdido en favor de Podemos, sin darse cuenta que mucho de este electorado, harto de los pactos a escondidas y de sus mentiras, lo está captando Ciudadanos y... ¡sorpresa!, VOX.
Invito a todo aquel que quiera votar, que ojalá sea la mayoría de españoles, lo haga de forma libre, sin ataduras ni tabúes de este tipo o del que ha lanzado el Partido Socialista de forma tergiversada, donde nos induce a repartir nuestro voto al Senado, si y sólo si se es votante de derechas, entre varios partidos, con el engaño de no favorecer al PSOE, cuando realmente de esta forma es como conseguirían mayoría absoluta en esta Cámara, convirtiéndose en un "hito" para ellos.
Invito a votar sin miedo, sin clichés impuestos o heredados, donde sólo el conocimiento y la convicción sean las únicas armas para decidir, porque el camino se hace andando y se empieza con un paso, un solo voto, como en la película que mencioné, puede hacer historia.