Como seguramente sepan quienes se hayan querido cultivar un poco, la legitimidad política se pierde por el uso fraudulento del poder. Estos niñitos que hacen de tertulianos hoy en la radio y en la TV creen que la elección en las urnas convierte al elegido en una especie de ungido, en un ser superior, de tal suerte que su legitimidad queda incólume e incorrupta por muchas bellaquerías que cometa. Pero tal aberración sólo es posible en las mentes de personas no solamente no instruidas, sino decididamente malvadas, porque lo que pretenden es engañar y corromper a los ciudadanos.
 
Desde Weber a Linz, pero incluso ya en Aristóteles, quedaron claras esas fuentes de legitimidad del gobernante, así como que éste, para ser considerado legítimo, debe usar únicamente métodos a su vez legales y legítimos para llegar al poder o mantenerse en él. Quien de forma artera engaña a sus electores para que le voten, y hace después diametralmente lo opuesto a lo que prometió antes de la elección, está usando métodos no legítimos para alcanzar el poder. Si, además, y para más inri, es capaz de cerrar acuerdos con formaciones políticas no sólo desleales a la unidad nacional, sino abiertamente golpistas, y esos acuerdos comprometen seriamente la vigencia constitucional, prometiendo consultas regionales que están totalmente fuera del marco legal, el resultado final, se mire como se mire, es un gobierno ilegítimo. Legal, porque la ley desgraciadamente lo permite, pero ilegítimo.
 
Probablemente por eso, hoy a las doce del mediodía, la plataforma España Existe ha convocado concentraciones frente a los ayuntamientos de toda España (aquí en Madrid, en la madrileña plaza de Cibeles) para exigir "un gobierno que respete la Constitución y la Soberanía". Soberanía, por cierto, que también al contrario de lo que cree la mayoría de iletrados analistas de los MCS, no puede trocearse por comunidades, como pretenden por igual los separatistas y los partidos nacionales. Soberanía que reside en el conjunto del pueblo español, sin que ninguna pretensión autonomista pueda desgajar lo que no es materia divisible. También en esto, la mediocridad de los dirigentes políticos y la ruindad de la mayoría de periodistas han logrado que la mentira haya sido deglutida sin rechistar por los españoles.
 
Pero por ser claros, y no caer en los mismos defectos que criticamos, a Pedro Sánchez y al resto de dirigentes traidores que nos han conducido hasta el caos y el desgobierno que hoy padecemos, no se les echa con manifestaciones callejeras. Nos parece muy bien que la gente se reúna para desahogarse, pero todos sabemos que los poderes públicos desoyen absolutamente la voz de la calle, y lo único que queda de actos como el de hoy es una discusión abochornante, que dura un par de días, sobre las cifras de asistentes. A los traidores, hasta el siglo pasado, se les echaba con la espada en la mano. Hoy, en pleno siglo XXI, se les echa en las urnas. Con un mensaje claro y unívoco, un mensaje de sereno patriotismo. En defensa no solamente de nuestra patria, que tiene más de quince siglos de existencia, sino también nuestros derechos y libertades elementales que hoy están en peligro por este presidente ilegítimo que hay en La Moncloa.
 
Esto ya no va de ideologías, como creen esas pobres gentes de izquierdas que piensan que, ahora que han ganado los suyos, los fachas les quieren aguar la fiesta. No, mentes ociosas, esto ya no va de eso. Aquí ya no se trata de discutir si son galgos o son podencos, o con cuál de las dos ideologías apolilladas que han condenado todos los papas del siglo XX, y algunos del XIX y del XVIII, sería más fácil atar a los perros con longanizas. La ideología ha dejado paso de manera brutal a la realidad, a una realidad que no queremos ver pero que ya tenemos encima. A la realidad de las detenciones arbitrarias, de los encarcelamientos por motivos políticos, y de unos tribunales listos para prevaricar. A la realidad que estamos viendo al otro lado del Atlántico como probeta de ensayo de lo que quieren hacer aquí.
 
Los que están celebrando con risas y chistes que están gobernando los suyos, serán los primeros en llorar cuando sientan en sus carnes la ruina del comunismo, porque no hay excepciones a la generalización de la miseria. Los que creen que a partir de ahora nos espera la ansiada igualdad, la emancipación de los pobres y oprimidos y el rechinar de dientes de los poderosos, es evidente que han visto muchas películas y leído pocos libros que merezcan la pena. Igual en China que en Cuba, en Corea del Norte, en Camboya, en Rumanía, en Rusia, en Albania, en Checoslovaquia, en Yugoslavia, en la España de la II República. No hay excepciones a la evidencia de que allí por donde pasa el socialismo rancio y liberado de escrúpulos morales, lo que queda es ruina, desesperación y muerte. Usando las urnas para alzarse al poder, para después destrozar esas mismas urnas cuando no las necesitan.
 
Lo dicho, nos parece bien que se pongan guapas las señoras, y elegantes los caballeros, y acudan a esas concentraciones para decir que, en efecto, España Existe, aunque exista de milagro y a pesar de los partidos políticos que siguen haciendo lo posible por exterminarla. Pero tengan presente que a los traidores (y más si son traidores con señuelo de tiranos) no se les echa en las calles levantando pancartas y manitas con guantes de lana. A los traidores se les echaba antes con la espada, y hoy en las urnas, votando a personas decentes.
 
Rafael Nieto