Cada día aparecen novedades de distinto calado sobre el gran lío montado por los independentistas catalanes, cuyas ganas de provocar un golpe de Estado no pudieron sofocar.

 

El Ministerio Fiscal ha presentado un escrito para que se investigue a la cúpula de TV3 por organización criminal, ya que sus miembros han actuado “de forma concertada y permanente en el tiempo y con la finalidad de conseguir por vías delictivas la secesión de la comunidad autónoma de Cataluña del reino de España mediante su aportación individual y jerarquizada”. Hay que tener presente que una organización criminal, según el Código Penal, es la agrupación formada por más de dos personas con carácter estable o por tiempo indefinido, que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos.

 

Conforme al artículo 570 bis del Código Penal, aquellos que promuevan, constituyan, organicen, coordinen o dirijan una organización criminal serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años si aquélla tuviere por finalidad u objeto la comisión de delitos graves, y con la pena de prisión de tres a seis años en los demás casos; y quienes participaren activamente en la organización, formaren parte de ella o cooperaren económicamente o de cualquier otro modo con la misma serán castigados con las penas de prisión de dos a cinco años si tuviere como fin la comisión de delitos graves, y con la pena de prisión de uno a tres años en los demás casos, agravándose la pena, para el caso de la cúpula de TV3, por disponer de medios tecnológicos avanzados de comunicación que por sus características resultan especialmente aptos para facilitar la ejecución de los delitos de sedición o de rebelión que pueden haberse cometido.

 

Aunque no se puede exigir la responsabilidad penal de TV3 en la medida en que es una persona jurídica exenta de responsabilidad penal en todo caso por ser una entidad pública según el artículo 31 quinquies, si que hay indicios suficientes para dirigir un proceso penal contra los dirigentes que controlan la cadena pública catalana. El problema es que no se entiende como se pudo omitir la intervención de TV3 cuando se ejecutaron las medidas del artículo 155 en Cataluña, pues la cadena fue utilizada como un medio fundamental en la creación del odio hacia el Estado y en la preparación del referéndum ilegal.