El Cardenal Cisneros, Fernando el Católico, su nieto Carlos y demás magníficos gobernantes no democráticos emplearon la Armada para limpiar el Mediterráneo y las costas españolas de piratas berberiscos, Pedro Sánchez y su chusma democrática la utilizan para colaborar con los corsarios de George Soros y sus naves capitaneadas por “solidarios” rastafaris que mienten más que un marinero borracho en un burdel portuario y que, ebrios de calimocho y “bondad”, confunden un náufrago con un inmigrante ilegal, y viceversa. Es su negocio y Pedro Sánchez, que no es más “bueno” porque todavía no es más tonto, colabora con entusiasmo mandando al buque Audaz a traernos el lote de inmigrantes ilegales que, en la lonja europea de libertos de cualquier obligación y depositarios de todos los derechos, le han adjudicado a España.

En cuanto el Audaz, después de ponerse en primer tiempo de saludo ante los piojosos “oficiales” del Open Arms (qué conmovedora la legendaria caballerosidad de la Armada), ha atracado en cualquiera de los puertos de Arrebatacapas de esta España sin fronteras, no por imperial, sino por “progresista”, el moro Mohamed ya nos ha organizado otros Sanfermines en la Valla de Ceuta que ha sido asaltada, violada y traspasada (¡otra vez!) por una “manada” de subsaharianos mientras la policía (es un decir) marroquí hacía como que miraba a la Meca dedicándose al trapicheo de sus inconfesables obligaciones. Los que consiguieron burlar la valla galoparon como purasangres por la calle de la Estafeta de Ceuta, con la Guardia Civil detrás, hasta que llegaron a la Plaza de la Misericordia del CETI, donde les estaban esperando otros Open Arms, brazos abiertos, los de la caridad con la pólvora ajena de las “oenegés”, que reparten lo que no es suyo a cuenta del trabajo y de las cotizaciones de todos los demás.

¡Viva San Fermín! Y que quiten ya esa valla, que los inmigrantes ilegales se cortan los piececitos y los Encierros, aunque sean en Ceuta, no se pueden correr cojito.