En las películas de vaqueros siempre que el forastero se acerca a la oficina del sheriff para denunciar algún atropello, vemos que el hombre que luce la estrella sobre su camisa, le escucha con aparente calma que encubre cierta incomodidad, y ensillando acto seguido su caballo, se encamina al rancho del Sr. Evans, allí le comunica las demandas del recién llegado y le pregunta qué hacer al respecto. Al día siguiente, el regente del hotel advierte al forastero que no podrá alojarle por más tiempo, el cantinero no le sirve whisky y el dueño del almacén se niega a suministrarle provisiones. El planteamiento es casi igual en numerosos filmes, a continuación el nudo introducirá alguna variación en cada uno, para llegar al previsible desenlace final: pierde el poderoso Evans y gana el forastero.

 

Los nombres propios y la ambientación en el Oeste Americano son ficticios, el asunto de fondo es una realidad que actualmente se está repitiendo continuamente en España y que supera con creces a todas las películas. Y en este sentido el comunicado emitido recientemente por la gerencia de la discoteca Barceló, ha ido en la línea de los aludidos guiones cinematográficos, ya que amparándose en que “están comprometidos con la diversidad”, la empresa pide perdón por haber permitido que un acto de las Juventudes de VOX tuviese lugar en su recinto y previene que no volverá a suceder.

 

No hubo broncas, no se causó ningún destrozo en el mobiliario, no tuvieron que avisar a la policía por altercados, pero han decidido que los de VOX no deben entrar en esa discoteca. Y la empresa defiende hasta tal punto la diversidad que han decidido que en ese lugar solamente pueden hacer fiestas unos “diversos” concretos. Todas las empresas canalizan la clientela en virtud de su objeto social y del precio que cobran por los servicios prestados, así un coche de gama alta y según de qué marca, por el precio, ya estará delimitando a sus potenciales compradores, lo mismo ocurre con la hostelería, con las tiendas de ropa, etc.

 

Lo insólito es que una empresa excluya a una parte de la población por su forma de pensar y de entender el futuro de España. Eso es tan discriminatorio como un casino, o un club deportivo, que solamente admitiese personas con ojos azules, las tonalidades de azul también pueden ser muy diversas, pero estarían apartando a buena parte de la población, eso nos escandalizaría a todos, diríamos que es una empresa racista, y tendríamos justificadísimos motivos para no pisar esas instalaciones nadie con el más mínimo sentido de justicia..

 

Cualquier convicción que no comulgue con la ideología de género, y con los grupos LGTB, aunque se trate de un partido legalmente constituido y constitucionalista, puede ser apartado y condenado al ostracismo, en base a que “vosotros no estáis incluidos en la multiculturalidad que a nosotros nos gusta”. En la misma línea hemos escuchado al cineasta Almodóvar decir: “A VOX le niego la existencia”, el Peeééédro de Penélope, aquél antiguo director y guionista que tuvo éxito en los años noventa, pero que hoy apenas interesa a los jóvenes, se considera por encima de lo divino y lo humano y por tanto apto para decidir quiénes deben existir políticamente y quiénes no. Almodóvar es como un pintor que solamente hiciese autorretratos, el primero puede gustar, el segundo empieza a cansar y el tercero satura. Pero él, en su idolatría, repite los retratos de sí mismo aunque no los quieran comprar.

 

En la vida real, igual que ocurre en el cine, el forastero decide quedarse en la ciudad donde manda el Sr. Evans, porque no consiente que le echen, ni que se conculquen sus derechos, entonces se le van sumando granjeros, la maestra, el telegrafista, y todos los que que no necesitan favores, ni le deben nada a Evans, se organizan, se defienden, y al final los tibios y paniaguados perciben que son ellos los que están desfilando con el pie cambiado. Y es entonces cuando el gerente del hotel, cómo puede que veamos hacer a la discoteca Barceló, le dice al forastero: “Será un honor que celebre sus fiestas en mi local, para nosotros todos los caballos ganadores son diversos y multiculturales.”