El próximo domingo día 10 estamos llamados, de nuevo, a votar en una elecciones generales en las que probablemente nos jugamos más que nunca el futuro de España y, como siempre que se acerca una cita electoral, el Partido Popular (PP) está apelando al “voto útil” en detrimento fundamentalmente de Vox y, en menor medida, de Cs.

Con todas las limitaciones de los sondeos electorales constatadas en anteriores comicios, si esta vez se acercan a lo que va a pasar, parece que:

  • El PSOE será de nuevo el partido más votado, con 115 a 120 escaños.
  • El PP subirá mucho respecto a los resultados del 28-A, moviéndose en el entorno de 90-100 escaños.
  • Vox será el que más aumente, acercándose a doblar su número de escaños (40-45)
  • Cs se desplomará, moviéndose en el entorno de 15 a 20 escaños.
  • La suma de Potemos y Más Pis estará entre 35 y 40
  • Los partidos regionalistas moderados (C. Canaria, PRC y Teruel Existe) sacarán 3-4 diputados, el PNV 6 y todo el resto de la chusma independentista, terrorista y/o antisistema en torno a 25.

Si las cosas son como pintan los sondeos, la situación post-electoral en mi opinión será algo así:

  • Salvo una abstención masiva de votantes socialistas asqueados de Sánchez pero incapaces de votar a otro partido, junto a una movilización masiva del voto conservador, la probabilidad de que el PP gane las elecciones (mayor número de diputados que el PSOE) es bajísima, por no decir nula. Sin embargo, el PP tiene asegurado, con gran diferencia sobre el siguiente, ser el segundo partido más votado y por tanto líder indiscutible de la oposición y única alternativa de gobierno.
  • Existen posibilidades realistas de que el bloque PP+Vox+Cs supere en número de escaños a PSOE+Potemos+Más Pis, aunque ninguno de los dos bloques parece que vaya a superar los 160-165 escaños y, desde luego, no llegarán a los 176 escaños necesarios para formar gobierno sin necesitar a nadie más. Aunque no consigan gobernar, es importante.
  • La probabilidad de que el PP pueda formar gobierno es baja o muy baja: aun en el mejor escenario, la suma de PP+Vox+Cs+regionalistas moderados es muy poco probable que llegue a superar los 170 escaños, y estando Vox en ese acuerdo –elemento imprescindible– es casi imposible que ninguno de los otros (PNV, y no figamos Bildu, ERC, JxCat o CUP) faciliten de ningún modo un gobierno del PP.
  • Igualmente, la probabilidad de que el PSOE, con Potemos, Más Pis, regionalistas moderados y PNV llegue a 176 es baja, aunque posible (suponiendo que esta vez Sánchez e Iglesias fueran capaces de ponerse de acuerdo): Lo más probable es que necesiten la abstención de ERC o -¿quién sabe?- de Cs.
  • Obviamente, el PSOE con el apoyo de todos los partidos y grupos terroristas exceptuando PP, Vox y Cs si supera los 175 votos, por lo que el riesgo de un “Frente Popular II” sigue existiendo.

¿A dónde vamos, por tanto?

Si aceptamos que la locura y la maldad de Sánchez tienen un límite (lo que está por ver) o que todavía quedan en la Ejecutiva del PSOE personas con un mínimo de sentido común y un mínimo de sentido de Estado, parece poco probable que en las circunstancias actuales, con un golpe de Estado en marcha en Cataluña, el PSOE se atreva a montar ese “Frente Popular II”; en todo caso, y como ya se ha dicho, como el PP no tiene posibilidades realistas, en ningún escenario, de formar gobierno, si esa fuera la vía elegida por Sánchez el reparto de los 160-165 escaños del bloque conservador entre PP, Vox y Cs pasa a ser irrelevante.

Si descartamos la locura del “Frente Popular II”, la única posibilidad razonable es que Sánchez forme gobierno en minoría, con la abstención del PP (devolviendo el favor de la abstención del PSOE para la investidura de Rajoy en 2016) y, si fuera necesario, de Cs.

Esa solución, siendo mala –cualquier solución que pase por Sánchez gobernando es mala– es desde luego menos mala que el “Frente Popular II” y, en las circunstancias actuales (crisis económica entrando por la puerta y golpe de Estado en marcha en Cataluña), probablemente también es mejor para España que unas terceras elecciones, con la interinidad y la incertidumbre de otros seis meses de gobierno en funciones y en “modo electoral”. Además, un gobierno en minoría, necesitado del apoyo o la abstención del PP en asuntos inaplazables (presupuestos, artículo 155, etc) permitirá moderar las locuras y los desafueros totalitarios de Sánchez.

En ese escenario, la oposición que va a hacer el PP será probablemente dura en las formas pero, inevitablemente, blanda en el fondo, pues a la hora de la verdad, y aunque sea a regañadientes, tendrá que facilitar la gobernabilidad al menos hasta finales de 2021. En consecuencia, en el escenario menos malo, la única oposición real será la de Vox.

Los señores del PP, que gastan mucho dinero en “estrategas” y asesores, seguramente estén manejando escenarios no muy diferentes a estos, a los que resultan de una lectura de los sondeos y la aplicación de un mínimo de sentido común. En ese caso, ¿cual es el motivo por el que insisten en el “voto útil” en detrimento de Vox?. No es porque aspiren a formar gobierno (es muy poco probable y, como se comprobó el 28-A, el trasvase de votos entre PP y Vox puede mejorar a la suma de ambos en no más de 4 o 5 escaños, insuficientes en todo caso), ni tampoco porque necesiten esos votos para consolidarse con claridad como el segundo partido y por tanto la alternativa al PSOE (ya lo van a ser, tengan 90 o tengan 105 escaños), debe ser por otras razones, de las que solo alcanzo a imaginar dos, que además son perfectamente compatibles:

  1. Necesitan colocar a “su gente”, cuanta más mejor, y teniendo en cuenta que por cada diputado colocan a otros cuatro o cinco entre secretarios, asesores, ‘correveidiles’, mamporreros etc,…, arañar a Vox 6 u 8 diputados supone colocar a 30 o 35 “peperos” más, y con jugosos sueldos; aparte, por supuestos, de los cuantiosos fondos que reciben los partidos directamente de los Presupuestos Generales (i.e., de todos los contribuyentes) en función del número de diputados.
  2. Con los números actuales no está garantizado que el PSOE pueda formar gobierno solo con la abstención del PP. Aun contando con los votos de los regionalistas moderados (3-4) y de Más Pis (3-4) no es seguro que Sánchez disponga de más de 130 votos para su investidura, por lo que necesitará al menos 90-95 abstenciones para ser investido; esas abstenciones las tiene asegurada, salvo catástrofe, con la suma de PP+Cs, pero –obviamente– para el PP es mucho mejor no tener que meter a Cs en ese acuerdo.

En definitiva, y como ha sido una constante en la historia reciente, el PP apela al “voto útil” en interés propio, no en interés de España, pues si pensara realmente en España, y en el interés de los millones de votantes no marxistas, no debería tener ningún inconveniente –es más, debería llegar a facilitar- que Vox, que va a ser la única oposición real, tuviera 3 o 4 diputados más: serían 3 o 4 diputados más empeñados en la defensa de España y cuyos votos no se perderían por “necesidades coyunturales” para facilitar el desbloqueo de la situación y la gobernabilidadde España en estos momentos tan difíciles por razones muy diversas.

Por otro lado, en los escenarios más favorables para Vox –que pasan porque el votante conservador vote con valentía y no se deje engañar de nuevo por la milonga del “voto útil”, el “voto del miedo”- éste podría llegar a un número de diputados más senadores de 50, lo que facultaría a Vox, sin depender de nadie, a parar los pies a Sánchez en asuntos muy trascendentales (LMH y muchos otros) acudiendo al recurso ante el Tribunal Constitucional, lo que es una herramienta poderosísima para evitar atropellos como los que hemos vivido durante los diecisiete meses de dictadura de Sánchez (herramienta desgraciadamente despreciada por el PP siempre que ha estado en la oposición, con escasísimas excepciones).

Señores, señoras: el domingo, cuando vayan a votar, no se dejen engañar de nuevo, EL ÚNICO VOTO ÚTIL ES EL VOTO A VOX.