Gabriel Cruz era un niño de 8 años, un alma cándida que nada podía saber o entender cabalmente de las ideologías que movian el mundo en el que él jugaba irresponsablemente, soñando con un futuro en el que sería astronauta, bombero o cualquiera sabe qué cosa. Dicho futuro se vio repentinamente truncado por una asesina. El niño nunca llegaría a hacerse hombre. Sus padres jamás tendrían ocasión de ver en qué clase de persona se convertiría.

 
El asesinato de Gabriel a manos de una mujer de cuyo nombre no quiero acordarme, pero cuyo perfil psicopático quedó claramente delineado, conmovió a toda España. Algún "verso suelto", como el actual Director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, llegó a escribir en una columna periodística de antología del periodismo basura, que Todos Somos ....esa mujer. Acaso con ello ganó puntos para obtener el puesto en el Instituto que promociona nuestra lengua en el mundo. 
 
Otra persona de 8 años, de nombre Elsa y sexo o género elegido, se ha proclamado niña trans recientemente en el Parlamento Extremeño. Parece que ya tenía clara su condición desde los 4 y ha sido debidamente hormonada y aceptada en su comunidad vecinal, según afirmaba. Hizo un alegato en defensa de la diversidad y trasladó a los políticos su reivindicación de que la sociedad aceptase plenamente está "diversidad" y el derecho a elegir dentro de ella el género propio. Con 8 años, cuando otros sueñan con ser futbolistas o estrellas de la música (cosa que prácticamente ninguno llegará a ser de adulto), Elsa ya lleva cuatro años con una idea clara de un aspecto aún más fundamental de la madurez que la forma de ganarse la vida: su sexo. Y entiendo que habrá recibido apoyo y orientación de muchas personas a su tierna edad, de manifiesta inmadurez no sólo sexual sino también afectiva y psicológica. Dicho apoyo podría acaso considerarse manipulación y condicionamiento. El caso es que le ha llevado a tener una "voz propia"...en todo un Parlamento Autonómico. 
 
Los medios de comunicación masivos se han lanzado a alabar la salida del armario política y el "buen" ejemplo que representa la intervención de Elsa ante los políticos. Los políticos han derramado unas lagrimillas progres y se han solidarizado con su causa. Es el momento de aplicar Políticas de Género desde la más tierna infancia y dar "visibilidad" al problema. Los menores no tienen conocimiento ni madurez para casi nada, y están sujetos a la tutela de sus padres, pero....si quieren hacer algo difícilmente reversible como cambiar su sexo son reconocidos como sabios preclaros y portavoces de nobles causas. O si hablan del Cambio Climático, como Greta.
 
Gabriel murió a los 8 años. Elsa ha nacido mediáticamente a la misma edad, como niña trans.
 
Y ahora, pocos días después del espectáculo mediático-político-viral de la segunda, alguien nos trae el recuerdo de la tragedia del primero. Personas desconocidas han escrito en un monumento levantado a la memoria de Gabriel un mensaje de odio desolador: "Maltrata al varón, sea niño u hombre". 
 
Acompañado ese escrito repugnante aparecía la imagen feminista del puño en alto (tan revolucionaria de izquierdas) dentro del símbolo femenino.
 
Para algunas personas 8 años son buenos para querer cambiar de sexo, si una es "niña trans", pero también lo son para sufrir maltrato, si se es un varón aún no maduro para haber decidido su sexo.
 
Los corruptores de la juventud actúan sin restricciones, desde Asociaciones y Oenegés "diversas", y son subvencionados por ello. Pero las asesinas de niños varones pueden hasta ser aplaudidas como defensoras de las mujeres.
 
Caso paralelo a este, en personas adultas, es el del trato penal diferencial aplicado al asesino Rodrigo Lanza y a los jugadores de fútbol de la Arandina por sus respectivas acciones. Es curioso que en el segundo caso bastó el testimonio de una menor que se jactaba de participar en orgías. Una menor, si, de 15 años, cuya promiscuidad nos da la medida de la variada manera de entender el sexo, de la diversidad. Tendremos que disculparla y, por supuesto, dar por válido e incontrovertible su testimonio.
 
Con Rodrigo bastó un cambio de look radical, digno de uno de esos concursos de televisión que prometen transformar un patito feo en un top model para aplicarle una pena menor por matar con brutalidad y ensañamiento....a un varón adulto. La víctima sí importa.
 
Quizás debamos aplaudir y sonreír mientras todo se va a la mierda. Indignarse sirve de poco.