En Estrasburgo no todo son alegrías y abrazos, no todo son éxitos y acuerdos para el universal beneficio de sus países-miembro, como pretende hacernos creer Pedro Sánchez cuando se muestra satisfecho por el resultado del último reparto de estampitas en el Parlamento Europeo. O engaña miserablemente a sus adversarios, o le han engañado a él con el nombramiento de Josep Borrell como "Zar" de la política exterior de la Unión como consuelo y ha dado "todo lo demás" por bueno. Sánchez, como siempre, confiado en su omni-sapiencia, no se ha dado cuenta de lo que se avecina.

 

Y esta vez, "todo lo demás" tiene música y letra eminentemente financieras. Nadie parece haberle dicho - o al menos, él no ha dicho a nadie - que la salida de Gran Bretaña supondrá para la UE un terremoto financiero "semejante a la ruptura de una presa hidroeléctrica" - como decía un miembro de la delegación británica cuando dándole la espalda al podio de presidencia se negaba a cantar el beethoveniano "Himno a la Alegría". Fueron varios los miembros de la delegación ad hoc británica - entre ellos Andrew E.Kerr, de West Midlands - que coincidieron en afirmar que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea "provocará una tormenta financiera" cuando Europa se quede sin el dinero británico.

 

En la discusión sobre los problemas económicos que enfrentará la Unión cuando tenga que hacer frente al desaforado gasto europeo sin la contribución británica, destacó: "Somos el mayor grupo en Europa y pese a ello somos los primeros en querer irnos" y añadió: "Esto debiera definir los problemas que (ellos) enfrentan". Y es que el tema del Euro y la preocupación por su futuro siempre ha sido una característica del euroescepticismo británico. Pese a que la Libra Esterlina nunca fue reemplazada por el Euro, la clase política desde los años posteriores a 1990 siempre ambicionó conseguir que la Gran Bretaña acabara adoptando al Euro como divisa oficial.

 

Un reciente informe del Centro alemán para la Política Europea (CEP) dejó al descubierto la enorme y desproporcionada ventaja que Alemania, más que cualquier otro país de la UE, ha disfrutado en el manejo del Euro, mientras que otras naciones de la Unión - entre ellas la activa Francia - ha sufrido los efectos de sus restricciones. Según el informe, Alemania ha añadido 1,9 billones de Euros de prosperidad gracias a su efectivo manejo de la divisa en la mayoría de las transacciones continentales, mientras que Italia, al otro lado de la escala, ha sufrido una pérdida real de 4,3 billones, lo que justifica el creciente escepticismo italiano para con la Unión Europea y el rechazo de sus dictados desde Bruselas por una serie de políticos "a dedo", muchas veces no capacitados para las altas misiones a ellos asignadas.

Pero el Brexit - dicen los británicos salientes - pondrá en movimiento una serie de fenómenos financieros que acabarán liberando a las economías del Sur de Europa - España, Grecia, Portugal - de las actuales desventajas de su sometimiento a la banca alemana. Alemania - siguió diciendo Kerr - ha usado el actual arreglo financiero del Euro como una especie de "dictadura financiera" y esta dictadura se acabará en cuanto Europa se quede sin los fondos y la contribución británica. El Breixit, añadió, "dará a países como España, Portugal y Grecia una gran oportunidad de vigorizar sus propias economías".

"El Euro es para esos países como una camisa de fuerza, condenando a una vasta cantidad de jóvenes a un desempleo masivo a largo plazo, algo que es moralmente inaceptable en el mundo en que vivimos". "Sabemos que si no hubieran estado en el Euro, los países podrían haber regresado a lo básico, devaluado sus monedas y revigorizado sus economías, pero eso es algo que ahora no pueden hacer". "Es una forma de dictadura financiera, una receta para el desastre desde el principio"."En Economía puedes ignorar lo básico y esconderlo con excusas, pero tarde o temprano acabarás con un problema diez veces mayor".     

Y volvamos a Pedro Sánchez y su optimismo europeista. Parece que nuestro "presidente en funciones" no tenía nada mejor estampita que ofrecer en el intercambio que a su amigo Josep Borrell para el anodino puesto de "Zar" de la Política Exterior europea - cuya experiencia y méritos en el campo diplomático son harto discutibles, aparte de las veleidades de su carácter - a cambio de aceptar las propuestas de sus colegas del bloque popular. Los candidatos socialistas no salieron muy bien parados que digamos. Su tardía entrevista con Tusk habla por si sola.

Y en materia de Economía y Finanzas, que es donde España se juega el trasero, sus actuales exportaciones, la eventual solución de su crónico desempleo, su estabilidad y tantos otros temas anejos, aceptó que nombraran a la francesa Christine Lagarde - una archi-globalista impuesta por el globalista Macron - que, aparte de su paso por el Gobierno francés (con un tardío escándalo por malversación) y su corto reinado en el Banco Mundial no tiene más conocimientos de Economía que el acomodador de un cine de barrio. Es abogada, como tantos políticos mundiales, pero de Economía y Finanzas rien de rien. Y de esa mujer dependerá ahora el Banco Central Europeo y dictará, nos guste o no, cuánto, dónde y cómo debemos gastarnos nuestros euritos. Y si la Economía española se va al garete - que es lo que se espera que ocurra con los cuatro años de gobierno socialista que le esperan - nada, todo sea por Europa. Sinceramente, no sabemos de qué está tan satisfecho Pedro Sánchez ni por qué dice ahora que "España ha vuelto a Europa" - ¿Acaso no estábamos en ella?